Saltaba este sábado el Zamora CF al verde del Estadio Príncipe Felipe de Cáceres para medirse a un CP Cacereño que venía demostrando que se ha sacudido cualquier complejo de recién ascendido y que en esta segunda temporada en Primera RFEF quiere soñar a lo grande. Los de Óscar Cano llegaban a tierras extremeñas en busca de una nueva victoria para seguir mirando hacia arriba.
Con esa premisa, y tras el minuto de silencio guardado en los prolegómenos del encuentro en memoria de Manuel Cabanillas, exentrenador del CP Cacereño y un referente en el fútbol de la región, arrancaba el duelo con dos equipos jugándose de tú a tú. Además, de verde se encontraba vestido este sábado un Álex Monerris que había llegado al Príncipe Felipe el pasado mes de enero procedente del Ruta de la Plata.
La primera polémica del encuentro llegaría alrededor del minuto 20, cuando Óscar Cano alzaba la tarjeta del FVS para solicitar una revisión tras una acción en el área entre Javi Carbonell y Manolo Molina, en la que el ariete rojiblanco reclamaba un manotazo en la cara que supondría la pena máxima. Sin embargo, el colegiado del encuentro no apreció nada punible.
Pocos minutos después, una acción similar tenía lugar en el área contraria. Los protagonistas en esta ocasión serían Osama y José Albert. El atacante del Decano extremeño caía tras una carga por la espalda del lateral rojiblanco y, tras la revisión del FVS, el resultado fue el mismo que en la acción anterior: el colegiado no decretó los once metros al no apreciar ninguna infracción.
La primera parte terminaría con el mismo resultado con el que empezó, sin ninguna ocasión manifiesta de gol y con la igualdad como gran protagonista. Así, todo quedaría por decidir para los segundos 45 minutos.
Tras el entreacto, el conjunto local dio un paso adelante y comenzó a poner en apuros a la zaga rojiblanca, si bien sin inquietar demasiado el arco de Iker Piedra más allá de un disparo que obligó al cancerbero visitante a emplearse a fondo. Pasaban los minutos y el CP Cacereño seguía embotellando a los rojiblancos, que no lograban zafarse de la intensa presión del combinado local.





