Los últimos acontecimientos sucedidos en torno al consumo de alcohol: muertes, mayor atención de comas etílicos en menores y la alarmante media de edad de inicio del consumo, han levantado la crítica social. Señalar a los padres como únicos culpables de este hecho, es un dato que desde la asociación de alcohólicos rehabilitados de Zamora es erróneo. La educación es un pilar fundamental a la hora de orientar a lo más jóvenes en el mundo del consumo de alcohol. “Nos encontramos en un momento en el que los padres, por lo general, declinan la educación de sus hijos en terceras personas. Esto debería cambiar, los padres deben negociar con ellos y más en temas tan controvertidos como la bebida”, explicó Miguel Rojo, presidente de la asociación.
Otro de los ejes de control del consumo de alcohol radica en las fuerzas de seguridad de la ciudad cuando se lleva a cabo esta práctica en la vía pública. El mirador, situado en la Plaza Claudio Moyano, se erige como uno de los puntos de encuentro de botellón de los zamoranos durante los fines de semana. Epicentro de la bebida donde los sábados por la noche se dan cita grupos números de jóvenes para consumir alcohol antes de acudir a la calle de los Herreros. “Muchos sábados, por no decir todos, aparece la Policía Municipal por la zona. No nos suelen desalojar, nos advierten que dejemos todo limpio y rara vez nos piden el DNI”, relataba un joven de 20 años que tiene por costumbre beber en la zona. “También es responsabilidad de las fuerzas de seguridad controlar a los menores que beben en la vía pública”, afirmaron desde A.R.Z.A.
Existe otro factor que supone un impedimento a la hora de acotar el consumo de alcohol en menores. Un 71,5 % de los jóvenes castellanoleoneses de entre 14 y 18 afirman que su consumo de alcohol se realiza en bares o pubs. La falta de control dentro de los propios bares de la capital que expenden bebidas espirituosas sin pedir el carnet para cerciorarse de la edad de los clientes. “El alcohol es la drogas cuyo consumo o adquisición es de los más fáciles. Los menores salen un sábado y tienen muy pocos impedimentos para conseguirlo. Se les ve como una forma de ganar dinero y no son conscientes de el prejuicio que pueden causarles”, explicó Ana Vacas psicóloga especializa en pacientes alcohólicos.
Por ello, no solo los padres tienen la responsabilidad o la culpa de que sus hijos consuman alcohol en altas cantidades. Las medidas a tomar por parte de la Policía, los establecimientos, y los propios Ayuntamientos son actores de necesidad en este problema. “Es cierto que si se les prohíbe beber en un sitio, ellos van a buscar otro lugar al que acceder, pero hay que concienciarles del peligro de beber, no que esas medidas se las tomen como un ataque”, concluyó Miguel Rojo.



