Muchas son las cosas que hacen del verano una época especial en Zamora. Las noches en los pueblos, el reencuentro con amigos y familiares durante las vacaciones, el sol y las piscinas, lejos ya del recio frío y la cencellada característica del invierno zamorano. No obstante, también existen serios riesgos que hacen de esta una estación en la que la precaución debe tenerse en el orden del día.
Durante la canícula Zamora ha rozado los 40 grados en varias ocasiones, pulverizando registros y causando estragos. Y es que, aparte del riesgo de incendios que siempre mantiene todas las alertas activadas durante las épocas de mayor calor, no se puede soslayar el riesgo que las temperaturas tan elevadas entrañan para las personas.
Según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), desde el 1 de junio son ya 15 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas. Concretamente, son 8 hombres y 7 mujeres las personas que han fallecido en lo que va de verano.
Un problema creciente
Los datos de años anteriores muestran además una tendencia preocupante. Durante el verano de 2025, el calor provocó 13 fallecimientos en Zamora ya durante el mes de junio y hasta el 12 de julio. Sin embargo, conforme avanzó el periodo estival, la cifra fue aumentando hasta alcanzar los 54 fallecidos relacionados con las altas temperaturas al finalizar el verano.
Se trata de un dato especialmente significativo si se compara con el verano anterior. En 2024, el número total de muertes atribuidas al calor en la provincia no superó las 17 durante toda la temporada estival.
El incremento registrado en apenas un año evidencia el impacto que están teniendo los episodios de calor extremo sobre la salud de la población, una situación que los expertos vinculan al progresivo aumento de las temperaturas y a la mayor frecuencia de las olas de calor.
Vigilancia y prevención





