La clínica dental Oralis de Zamora cerró sus puertas el pasado 9 de octubre, dejando a pacientes con tratamientos en curso y citas programadas ante la incertidumbre sobre cómo podrán continuar recibiendo atención. Desde entonces, algunos usuarios aseguran que no consiguen contactar con el centro, mientras que otros afirman haber recibido mensajes para ser derivados a otras clínicas. La situación ha generado preocupación entre quienes necesitan completar sus tratamientos o resolver cuestiones relacionadas con intervenciones recientes.
El cierre se produce en el contexto de la crisis empresarial que afecta a Oralis Odontología, S.L.U. y a la red de clínicas Vivanta, con sociedades del grupo inmersas en procedimientos concursales. Sin embargo, las dudas de los pacientes van más allá de la situación económica de la empresa: necesitan saber quién se hará cargo de las revisiones, qué ocurrirá con las sesiones pendientes y cómo podrán recuperar su documentación clínica.
El teléfono que figura en la puerta de la clínica no obtiene respuesta, según relatan pacientes afectados. La falta de comunicación está dificultando que algunos usuarios encuentren una alternativa para continuar con la atención que tenían prevista.

Tratamientos interrumpidos y citas que se quedan en el aire
Entre los afectados hay pacientes que acudieron a la clínica en los días inmediatamente anteriores al cierre y que salieron con nuevas citas programadas, sin que, según sus testimonios, se les advirtiera de que el centro dejaría de atender al día siguiente.
Una paciente fue intervenida el 8 de octubre para la extracción de una muela. La operación requirió puntos de sutura y quedó pendiente una revisión para la semana siguiente. Según explica, durante la atención no recibió ningún aviso sobre el cierre y le indicaron que podía acudir de nuevo a la clínica si tenía cualquier problema.



