Es bien sabido que la vida en los pueblos de Zamora es especial, pues tiene muchos aspectos que hacen que así pueda ser considerada. No obstante, tiene un enemigo que, si bien invisible, es inmisericorde e imposible de combatir. Este no es el otro que el paso del tiempo, que poco a poco apaga la vida en los pueblos de la España Vaciada.
Y es ese paso del tiempo el que, en un plazo de unos dos meses, bajará la persiana de las tiendas de Almaraz de Duero y Villaseco del Pan, para no volver a subirlas. Manoli Marcos y Juan Roldán se jubilan y cierran los negocios con los que han alimentado a ambos pueblos durante casi cuatro décadas. Concretamente, son 37 años de trabajo incansable, librando únicamente los domingos por la tarde, los que este matrimonio carga a sus espaldas.
La noticia de la jubilación de sus 'tenderos de confianza' ha corrido como la pólvora en los dos pueblos, suscitando mucha pena y resignación, pero también un cariño especial. La hija de la familia, Soraya, atiende a Zamora24horas y reconoce que "la gente está disgustada de narices", asegurando que incluso "hay gente que se nos ha puesto a llorar".

Pese a todo, esas muestras de cariño giran en torno a un cierre que se produce por jubilación, por lo que todos coinciden en que Juan y Manoli podrán disfrutar de un merecido descanso. Un descanso, además, que podrán aprovechar en compañía de sus cuatro nietos.
Sin embargo, y aunque ahora se abre para ellos una bella etapa, la situación futura de ambos pueblos es una incógnita, pues son plenamente conscientes de la importancia que un colmado puede tener para un pueblo en la Zamora rural. Puntualiza Soraya Roldán, a este respecto, que, si bien la tienda de Almaraz de Duero cierra sus puertas definitivamente, pues está debajo de la vivienda familiar, la de Villaseco del Pan sí busca alguien que recoja el testigo. "Allí estamos para cualquier duda, si alguien estuviera interesado", explica Soraya.




