La Penitente Hermandad de Jesús Yacente cumplió este 2016 su septuagésimo quinto año de existencia. Con motivo de este aniversario durante todo el año se han sucedido los actos en conmemoración de una de las hermandades más célebres de la Semana Santa zamorana. Este sábado tuvo lugar en la catedral de Zamora el solemne funeral por los hermanos fallecidos de la cofradía. Hermanos y familiares se dieron cita en el principal templo de la capital para recordar a los que formaron parte en su día de la Penitente Hermandad.
Con la figura de Jesús Yacente a los pies del altar mayor presidiendo la ceremonia y más de un centenar de asistentes, entre los que se encontraban hermanos y familiares, comenzó el acto con un concierto de música sacra que inundó el templo. Tras las piezas musicales comenzó la sagrada eucaristía en recuerdo de los hermanos fallecidos. Al finalizar la misa, los integrantes del coro de la hermandad se colocaban en la parte baja del coro para comenzar el canto del Miserere.
El silenció se erigió como protagonista del acto. Silencio que segundos más tarde se rompió con el inicio del tradicional canto, “Miserere mei, Deus, secúndum magnam misericórdiam tuam…”. Como si de la noche del Jueves Santo se tratara los portadores del Jesús Yacente alzaron al hombro la sagrada imagen que recorrió el interior del templo como si de la Plaza de Viriato se tratase. Todos los asistentes contemplaron la imagen de Cristo muerto iluminado, solamente, por las cuatro velas roja que flanquean su lecho mortuorio.
Al terminar el recorrido por el interior de la SEO, el miserere finalizó al igual que el acto de conmemoración de los hermanos fallecidos siendo la imagen colocada a los pies del altar mayor para que todo aquel que lo desease se acercara a inmortalizar una de las imágenes más queridas de la Semana Santa. Con este acto finalizaron los actos de aniversario en la noche del sábado a la espera de la misa de mediodía que tendrá lugar el domingo en el cementerio de San Atilano.



