Steve McCurry, fotógrafo estadounidense, conocido por su instantánea de la ‘niña afgana’ dijo en su día: “Si sabes esperar, la gente se olvidará de tu cámara y entonces su alma saldrá a la luz”. Y es algo que sabe muy bien el fotógrafo zamorano Manuel Balles. Enamorado de la fotografía desde siempre, comenzó su andadura como autónomo a finales de 2013. Manuel se dedica a la fotografía de manera profesional como fotoperiodista, colaborando con agencias internacionales y de manera totalmente antagonista plasma su talento con reportajes enfocados a novios. Balles no solo se centra en el momento de la ceremonia, también realiza trabajos de pre-boda o el mismo día del acto, recoge con su objetivo los preparativos, la misa el baile y todo lo que engloba ese día.
Lo que debe primar en el reportaje fotográfico de unos recién casados o una pareja es la naturalidad, según afirma Manuel, la fotografía de boda es un poco como la música. Tiene muchos estilos y cada pareja es un mundo y al igual que hay gente que se decanta por el rock o el jazz o la música clásica, hay gente que solicita su trabajo porque están interesados con su estilo propio y se sienten identificados con sus trabajos. Una de las facetas más difíciles de ser fotógrafo de nupcias es, “conseguir que se olviden que estás ahí, que llevas una cámara, que sean ellos mismos”.
Esta dificultad a la hora de realizar las fotografías se ve mermada gracias a la relación que se establece entre el artista y los protagonistas. “La confianza que se adquiere con los novios es esencial, casi eres la persona con la que más tiempo van a pasar ese día y acaban existiendo unos lazos que hacen más fácil plasmar la naturalidad y frescura del momento”, explicaba Balles quien no pudo decantarse por elegir una pareja por encima de otra puesto que todos sus trabajos han sido muy importantes para él. Al igual que no pudo quedarse con una sola pareja, tampoco puedo elegir un único sitio de la ciudad para realizar las fotografías.
“Cualquier sitio de Zamora es bueno para tomar las fotografías puesto que lo importante de estas fotos son los sentimientos y la emociones. Ellos, son los protagonistas”. Normalmente las parejas que acuden a él le piden fotografiarse en sitios representativos para los dos. Contaba Manuel Balles como una pareja le solicitó ser fotografiados frente al instituto María de Molina por ser allí dónde se conocieron. “Al principio puede ser un sitio que a los demás no nos sugiera nada pero, ellos quedaron encantados”.
Siempre ha existido el estigma del fotógrafo de boda por obligación, pero el caso de Manuel es totalmente vocacional. “Me gusta este ámbito porque las bodas son un día en el que la felicidad, las emociones y los recuentros están muy presentes y terminas contagiándote” explicaba, a la vez que finalizaba asegurando que la mayor satisfacción de su trabajo es ver la cara de los protagonistas cuando ven el trabajo realizado y, una vez más, vuelven a emocionarse.



