Pasaban las seis y media de la tarde y el sonido de la dulzaina y el tamboril marcaron los primeros pasos de las 100 figuras que poco a poco inundaron las calles de la capital. Los gigantes, gigantillas y cabezudos abandonaban la Plaza de Viriato, que durante este sábado se ha convertido en un museo improvisado.
Muchos han sido los zamoranos que se acercaron hasta la céntrica plaza para disfrutar de esta muestra de folklore y realizar las fotografías correspondientes. Hasta el lugar se trasladaron la presidenta de la Diputación, Mayte Martín Pozo, la concejala de Cultura, María Eugenia Cabezas, el concejal de Deportes, Manuel Alesander, y el senador del grupo PSOE, entre otros.
“Este tipo de iniciativas supone mucho para la provincia. Todos los encuentros que dinamicen y muevan la ciudad siempre son muy positivos. Me estoy alegrando mucho de ver cabezudos de municipios que no sospechaba como Corrales del Vino por ejemplo”, declaró la presidenta de la Diputación.
La música seguía sonando y el pasacalles iba avanzando. El desfile estuvo plagado de buen ambiente, dinamismo e interacción con el público a cada segundo. El grupo cultural de Camarzana de Tera ofrecía a los asistentes chupito de hierbas artesanal. Desde Aranda de Duero, Burgos, aterrizaron en la capital armados para repartir mamporros durante el recorrido que provocaron muchas carcajadas en el público. El grupo portugués ‘Ida e Volta’ también fue el encargado de poner el toque de humor con los bailes imposibles de sus gigantes.
El reloj de la plaza del Gobierno marcaba las siete de la tarde cuando los grupos de gigantes, gigantillas y cabezudos iban llegando uno a uno. Acompañados por un breve inciso histórico de cada agrupación leído por el speaker Antonio, mostraron sus mejores movimientos al público congregado en la plaza que se encontraba llena hasta la bandera. Tras este inciso en el recorrido, retomaron su camino hasta el punto de salida donde disfrutaron de una cena en el claustro de la Diputación, y de un concierto del grupo "TRADINOVA".



