El investigador zamorano Ángel Carlos Herrero Lastra ha publicado un artículo científico en la revista internacional Informatics in Education, que analiza la formación del profesorado en inteligencia artificial a partir de datos de más de 108.000 docentes de 55 sistemas educativos.
El estudio, elaborado junto a F. Javier Murillo, profesor de la Universidad Nebrija e investigador incluido en el Ranking de Stanford, concluye que la participación del profesorado en formación sobre inteligencia artificial está más vinculada a la confianza digital y a las condiciones del centro educativo que a la necesidad formativa que los propios docentes declaran.
Herrero Lastra es doctor en Ingeniería de Sistemas e Informática por la Universidad de Zaragoza (Cum Laude), profesor en la Universidad Nebrija y docente de secundaria en el IES Río Duero de Zamora. Además, forma parte del grupo de investigación Calidad y Equidad en Educación de la Universidad Nebrija y desarrolla actividad de divulgación en inteligencia artificial bajo la marca Código Hopper (codigohopper.com). Es también autor del libro Inteligencia Artificial Modo Eficiente.
Un estudio internacional con datos de la OCDE
El trabajo, titulado Can Teacher AI Literacy Reach Those Who Need It Most? Professional Learning, Realised Access, and Cumulative Advantage in TALIS 2024, analiza si la formación en inteligencia artificial llega realmente a quienes más la necesitan o si se concentra en docentes con mayores recursos digitales.
Para ello, los autores utilizan datos de TALIS 2024, la encuesta internacional de la OCDE sobre enseñanza y aprendizaje, con una muestra de 108.136 docentes, 10.840 centros educativos y 55 sistemas educativos, aplicando modelos estadísticos multinivel para analizar las diferencias entre profesorado, centros y sistemas.
La necesidad formativa no lo explica todo
Según los resultados, la necesidad formativa declarada no determina por sí sola la participación en cursos de inteligencia artificial. De hecho, los docentes que declaran una necesidad baja o moderada son los que más participan, mientras que quienes afirman tener una necesidad alta no son los que más acceden a esta formación.
La autoeficacia digital aparece como un factor clave: por cada punto adicional en esta escala, la probabilidad de haber participado en formación sobre IA aumenta un 4,1 %, una vez controladas otras variables.
El papel del centro educativo
El estudio también destaca la importancia del entorno escolar. Los docentes en centros con menor dotación de recursos digitales participan menos en formación sobre inteligencia artificial, mientras que aquellos en centros con liderazgo digital activo muestran mayor participación.
Estos resultados apuntan a una desigualdad estructural: la formación en IA no depende únicamente del interés individual, sino también del contexto profesional en el que trabaja el docente.
Amplias diferencias entre países
La investigación detecta importantes diferencias entre sistemas educativos. La participación en formación sobre IA varía desde el 8,9 % en Francia hasta el 75,7 % en Singapur. España se sitúa en torno al 26 %, en la parte baja de la distribución internacional.
Estas diferencias no se explican únicamente por la tecnología disponible, sino también por la capacidad de cada sistema educativo para convertir la necesidad formativa en oportunidades reales de aprendizaje.
“El acceso sigue patrones de ventaja previa”
El investigador señala que los resultados muestran que el acceso a la formación en inteligencia artificial “sigue, en parte, patrones de ventaja ya existentes en la profesión docente”, ya que se concentra en profesorado con mayor confianza digital y en centros con mejores condiciones.
En este sentido, destaca el papel de estructuras públicas de formación permanente como los CFIE y CRPTIC en Castilla y León, que permiten acercar estas oportunidades al conjunto del profesorado y reducir desigualdades.
Implicaciones para la política educativa
El estudio plantea la necesidad de reforzar criterios de asignación basados en necesidades reales, diseñar itinerarios específicos para docentes con menor competencia digital y tener en cuenta la falta de recursos de los centros como criterio prioritario.
Los autores subrayan que la alfabetización en inteligencia artificial requiere políticas activas y sostenidas, y no puede depender únicamente de formación voluntaria o marcos competenciales generales.
Una línea de investigación en expansión
Este trabajo se integra en una línea de investigación más amplia sobre inteligencia artificial, formación docente y equidad educativa, en la que Herrero y Murillo continúan analizando perfiles de uso y factores asociados a la capacitación del profesorado en este ámbito.




