El amor también deja estadísticas. Y las últimas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dibujan una fotografía con claroscuros en Zamora. Cada vez menos matrimonios terminan en divorcio, pero cuando la relación se rompe, el acuerdo entre las partes resulta más complicado que hace un año.
La provincia registró 181 divorcios durante 2025, frente a los 225 contabilizados en 2024. Son 44 rupturas menos, una caída cercana al 20 % que convierte a 2025 en un año significativamente más estable para las parejas zamoranas.
A primera vista, la lectura parece optimista. Menos divorcios significan menos matrimonios que llegan a su fin. Sin embargo, al observar con detalle los datos aparece una realidad distinta. Los divorcios de mutuo acuerdo descendieron de 173 a 115, mientras que los contenciosos crecieron de 52 a 66. Es decir, aunque menos parejas deciden separarse, las que lo hacen tienen más dificultades para alcanzar un entendimiento.
Se trata de un cambio llamativo porque rompe con una tendencia habitual en los últimos años, en los que el consenso había ido ganando terreno frente a los procedimientos judiciales más conflictivos.
La estadística también desmonta otra idea muy extendida: las crisis no suelen llegar en los primeros años de convivencia. Apenas ocho divorcios correspondieron a matrimonios con menos de dos años de duración.
La mayor parte de las rupturas se concentra en las relaciones más consolidadas. Un total de 120 divorcios correspondieron a matrimonios que llevaban diez o más años casados, lo que supone prácticamente dos de cada tres divorcios registrados en la provincia. Aunque la cifra sigue siendo elevada, también refleja una importante reducción respecto a 2024, cuando fueron 182 las parejas que pusieron fin a una convivencia de más de una década.
Temas
Espacio Patrocinado
Comentarios
Lo último en Local
Entre ambos extremos se sitúan los matrimonios de entre dos y nueve años, que sumaron 53 divorcios, frente a los 37 del ejercicio anterior.
Las separaciones, por su parte, continúan siendo una figura prácticamente residual. En 2025 se registraron ocho, solo una más que el año anterior. La realidad demuestra que hoy la mayoría de las parejas que deciden romper su vínculo optan directamente por el divorcio, dejando la separación como una opción cada vez menos utilizada.
Otro dato que llama la atención es la presencia de hijos. De las ocho separaciones registradas, siete correspondieron a matrimonios con dos o más hijos dependientes, mientras que únicamente una afectó a parejas sin hijos a cargo.
La tendencia continúa en 2026
Los primeros datos de este año apuntan a que la tendencia no ha cambiado. Durante el primer trimestre de 2026 se contabilizaron 54 divorcios, frente a los 66 registrados en el mismo periodo de 2025.
Además, el descenso se produjo principalmente en los procedimientos no consensuados, lo que podría indicar una mejora en la capacidad de acuerdo entre las parejas que deciden poner fin a su matrimonio.
Aunque habrá que esperar al cierre del ejercicio para confirmar si la tendencia se mantiene, las cifras invitan a pensar que las rupturas continúan reduciéndose en la provincia.
La radiografía que deja el INE muestra, en definitiva, una Zamora donde el matrimonio parece resistir algo más que hace un año, pero también donde las rupturas siguen teniendo un importante peso entre las parejas con una larga vida en común y donde, cuando el amor termina, cada vez resulta más difícil hacerlo de mutuo acuerdo. Es la paradoja de las relaciones en la provincia: se rompe menos, pero entenderse cuesta más.






