Nacho Enrique, director de Cáritas Diocesana de Zamora y Pedro Fuentes, miembro del Comité de Elaboración y Desarrollo del Informe FOESSA han desgranado en la tarde de este miércoles algunos de los datos fundamentales extraídos de los estudios que componen ese informe y que se desarrollan, según han afirmado, a lo largo de "más de 700 folios". Una de las cuestiones esenciales del Informe FOESSA, explicaba Fuentes, es que "estamos en una sociedad que mantiene su capacidad de generar exclusión social" y que "no es un accidente".
No obstante, en lo que concierne a Castilla y León, Fuentes ha apuntado que la Comunidad "ha mejorado ligeramente las cifras", si bien aún "no hemos sido capaces de recuperar los niveles de integración social de 2018 y mucho menos de 2008". Explicaba también que "un proceso de exclusión social que tiene que ver no sólo con la pobreza económica, sino con un montón de circunstancias y realidades que afectan a las personas y a los hogares". Ejemplos de estas circunstancias son, según indicaba, "la educación, por ejemplo, la salud, por ejemplo, las relaciones sociales o la participación política".
En este sentido, advertía que el empleo "ya no es garantía de inclusión social". "El nivel de precariedad laboral está muy instalado y la precariedad es la nueva normalidad de muchos trabajadores", aseguraba y añadía que, según el informe, "aproximadamente el 45% de la población laboral activa, o sea, la población activa ocupada, tiene algún indicador de precariedad laboral"
En lo que se refiere a la provincia de Zamora, apuntaban que existen alrededor de 8.000 hogares cuyo sustentador principal ha estado en alguna situación de inestabilidad laboral grave. "La persona que más dinero ingresa a fin de mes en cada hogar ha tenido tres empleos o más en el año de referencia", explicaba.
Además, relacionaba estos datos con un incremento del gasto en vivienda, asegurando que entre 2018 y 2024, el incremento del coste del alquiler ha sido aproximadamente del 14%. Este dato contrasta frontalmente con el incremento de apenas un 0,3% de incremento salarial en el mismo periodo. Esta realidad es la que está cronificando la precariedad en la sociedad y haciendo de esta un problema estructural. "No es un problema que tenga un abordaje sencillo, ni que se pueda mirar con los ojos de una legislatura o de acciones muy concretas y muy aisladas entre sí", afirmaba Fuentes.




