Los comerciantes del entorno del Mercado de Abastos de Zamora han decidido movilizarse. Meses después de la paralización de las obras y sin una fecha clara para su reanudación, los negocios de la zona han iniciado una recogida de firmas para reclamar soluciones e información sobre un proyecto que está condicionando su actividad diaria.
"Nos sentimos completamente abandonados. Llevamos meses con las obras paralizadas, sin explicaciones claras y viendo cómo nuestros negocios siguen perdiendo clientes día a día", explica Helga Pérez, del Bar Hooby y una de las comerciantes afectadas.
La preocupación va más allá de las molestias provocadas por las obras. Los establecimientos aseguran que la situación está teniendo consecuencias directas sobre su actividad y temen por la continuidad de negocios con décadas de historia.
"Detrás de cada persiana hay familias que viven de estos comercios. Muchos llevan más de 30 años abiertos y han pasado de generación en generación", señala Pérez.
"Las mañanas están siendo bastante vacías"
Vallas, obras detenidas y un entorno que los comerciantes consideran poco atractivo han cambiado el día a día de esta zona del centro de Zamora. Según relata la hostelera, el descenso del tránsito de personas se está dejando notar especialmente durante las mañanas.
"Sentimos que perdemos muchos clientes. Las mañanas están siendo bastante vacías y por aquí no pasa tanta gente", lamenta.
A ello se suma, en el caso de la hostelería, la imposibilidad de instalar terrazas o mesas junto a los establecimientos. "No nos permiten poner terraza ni mesas en las puertas para que la gente se pueda tomar algo y vea que esto tampoco está abandonado, que aquí seguimos los mismos negocios de siempre".
La comerciante asegura que los afectados tampoco perciben medidas para compensar o dar visibilidad a los negocios durante este periodo. "No sentimos que nos estén ayudando en nada, sinceramente", afirma.
Una nueva generación que teme por el futuro
Entre los afectados hay también jóvenes que han decidido continuar al frente de los negocios familiares. Un relevo generacional que ahora mira con incertidumbre al futuro ante una obra paralizada y sin horizonte definido de reanudación.
"Nuestros padres y nuestros abuelos llevan luchando muchos años para que estos negocios salgan adelante", explica Helga Pérez. La joven comerciante reconoce que la situación les obliga incluso a plantearse otras opciones si el escenario no cambia.
"Nos tienen con esta incertidumbre de no saber qué va a ser de nuestro futuro y, a lo mejor, nos tenemos que plantear buscar otras medidas cuando creemos que lo mejor es tirar de lo que ya tenemos en casa".
"Aquí estamos abandonados de todo el mundo"
La recogida de firmas ha conseguido unir a los establecimientos del entorno del Mercado de Abastos en una reclamación común. Los comerciantes insisten en que su intención no es abrir un enfrentamiento con las administraciones, sino conseguir respuestas y soluciones.
"No queremos ir contra nadie, pero sentimos que aquí estamos abandonados de todo el mundo", resume Pérez.
También cuestionan el estado actual del entorno. "Ves esto y tampoco es higiénico, tampoco es bonito a la vista. No creemos que esto sea lo mejor que pueda pasar".
Por ahora, la recogida de firmas es el primer movimiento de los afectados. "Es la medida más pacifista porque no queremos tener problemas con nadie. Simplemente queremos que nos den la visibilidad que nos merecemos y, si nos tienen que ayudar, que nos presten la mano y no nos tengan aquí abandonados".
Mientras las obras del Mercado de Abastos continúan sin fecha de reanudación, los negocios que permanecen detrás de las vallas empiezan a perder la paciencia. "No queremos que negocios históricos desaparezcan por una situación que no hemos provocado nosotros", advierten.




