Familiares y amigos han estrado presenten en un pequeño acto celebrado en el Cementerio Municipal de San Atilano

Cenizas de José Luis Coomonte en el Panteón de Ilustres zamoranos
El escultor zamorano, “pero sobre todo amigo de todos vosotros”, se dirigía Pablo, el hijo de José Luis Coomonte, a los presentes al pequeño acto celebrado en el Cementerio de San Atilano en el que se han depositado las cenizas del escultor en el Panteón de los Ilustres.

“José Luis Coomonte no se entiende sin Zamora, es un binomio inconfundible”, proseguía el primogénito que agradecía a los presentes su tiempo y pedía que el escultor no cayera en el olvido a la vez que mostraba la total disposición de la familia para “actos que se quieran organizar desde el Ayuntamiento para mantener viva la memoria de Coomonte”.
Las cenizas del escultor acompañadas por un emblema de pequeñas dimensiones de la Cofradía de Jesús en su Tercera Caída han sido depositadas al lado de Eduardo Barrón, otro de los escultores ilustres zamoranos y con el que “a partir de ahora mi padre tendrá interminables charlas”, finalizaba Pablo.
Para que todo el público pueda saber y ver dónde se encuentran los restos de Coomonte, en la parte superior se han colocado unas flores de hierro que hizo él mismo metidas en una vasija de cerámica de Moveros y al lado una placa que tenía en su taller en la que se puede leer “El futuro no hay que preverlo, hay que construirlo”.
La mujer e hija de José Luis Coomonte quisieron también poner voz al acto leyendo un pequeño poema que ponía en valor el sentimiento tan arraigado de Zamora que tenía el escultor, con el río Duero como conductor principal “Supe moldear el aire, aún tengo que aprender a moldear el agua” (José Luis Coomonte).
En el acto estuvieron presentes representantes del Ayuntamiento de Zamora, otras instituciones como del Centro de Estudios Ledo del Pozo de Benavente, el presidente de la Cofradía de la Tercera Caída y amigos escultores como Antonio Pedrero.