El Ayuntamiento de Zamora ha presentado este lunes la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permitirá devolver a suelo rústico terrenos que hasta ahora mantenían la condición de urbanos o urbanizables pese a no haberse desarrollado. La operación afecta inicialmente a once parcelas y forma parte de una revisión de la ordenación del territorio municipal para adaptarla a la realidad actual de la ciudad.
El expediente, que será llevado al Pleno para su aprobación inicial, tiene detrás un proceso iniciado hace años. La Junta Agropecuaria planteó la reversión de estos terrenos en 2018 y la propuesta fue aprobada por el Pleno en 2023. En septiembre de ese mismo año se solicitó una modificación para introducir varias subsanaciones, que finalmente fueron presentadas en marzo de este año con el apoyo técnico del Ayuntamiento. Durante la tramitación también se ha resuelto la única alegación presentada.
La concejala Ana Belén González ha señalado que el procedimiento permite llegar “al final de un largo proceso” y reordenar el territorio de Zamora de una manera más coherente con la realidad actual de la ciudad.
La modificación deberá pasar ahora por el Pleno municipal y, posteriormente, será la Junta de Castilla y León la que tenga la última palabra sobre su aprobación.
El alcalde de Zamora, Francisco Guarido, ha puesto el cambio en el contexto de la planificación urbanística que se realizó durante los años de expansión inmobiliaria. Según ha explicado, en el municipio existen 4.272.000 metros cuadrados de suelo urbanizable vinculados a aquella previsión de crecimiento.
Guarido ha cuestionado el modelo urbanístico de aquellos años y ha recordado que durante los gobiernos de José María Aznar se estableció un modelo en el que, según sus palabras, “todo suelo era urbanizable salvo terreno protegido”. Como ejemplo en Zamora ha citado la urbanización Siglo XXI, ya consolidada, pero que, según ha señalado, forma parte de aquella etapa de expansión.
El alcalde también ha situado el actual PGOU de Zamora, aprobado en 2011, en un momento en el que la crisis inmobiliaria ya había comenzado. Según ha explicado, el planeamiento contemplaba entonces un crecimiento que podía casi triplicar la población de la ciudad, en un contexto de fuerte especulación con el suelo.
Guarido ha criticado los proyectos de construcción de miles de viviendas que finalmente quedaron sin desarrollar y ha señalado que algunos propietarios adquirieron terrenos con la expectativa de obtener importantes beneficios. “Hizo gente rica por la nada y la jeta”, ha afirmado el alcalde al referirse a aquella etapa.
Entre los ejemplos citados durante su intervención se encuentra el sector Fermoselle, que, según ha explicado, llegó a venderse por doce millones de euros y posteriormente terminó en una caja de ahorros. “Ahora sirve para plantar lechugas”, ha resumido para ilustrar el cambio de uso de unos terrenos que fueron concebidos en su día para la expansión residencial.
En el caso de las parcelas promovidas por la Junta Agropecuaria, el problema era que, pese a contar con una bonificación del 95 por ciento, mantenían la consideración de suelo urbano y no podían destinarse a la actividad agrícola en las condiciones que pretendían sus propietarios.
La modificación del PGOU incorpora además los efectos de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) relativa a los terrenos del Canal de San Frontis.
Este cambio supone incorporar tres millones de metros cuadrados a suelo rústico, además de alrededor de otro millón de metros cuadrados correspondiente al sector situado en las proximidades de la Ruta de la Plata.
El Ayuntamiento plantea así una revisión que afecta a una superficie relevante del planeamiento municipal y que busca ajustar la clasificación de terrenos que fueron incluidos en antiguos planes de expansión pero que finalmente no llegaron a desarrollarse.



