La Banda de Música de Zamora ya forma parte de la élite mundial dentro de su ámbito. Esto no se trata de ninguna exageración, puesto que han demostrado todo su talento, tesón, esfuerzo y destreza tras obtener el pasado domingo el segundo puesto en el World Music Contest (WMC), el certamen internacional de bandas más prestigioso del mundo, que se celebra cada cuatro años en la ciudad holandesa de Kerkrade.
95,33 puntos sobre 100. Esa fue la excelente puntuación obtenida por la agrupación zamorana, que les valió además una medalla de oro con distinción a la mejor interpretación de la obra libre, que en su caso fue 'Corrida de toros', del compositor Mario Bürki. Todo ello lo consiguieron en apenas 33 minutos sobre el escenario, poco más de media hora que, sin embargo, acarrea meses de esfuerzo, cientos de horas de ensayo y una historia de esfuerzo colectivo que su director, Manuel Alejandro López resume así: "El premio iba conseguido antes de salir de Zamora".
Porque el entusiasmo en la Banda de Música ya se logró en noviembre, cuando recibieron la noticia de que habían sido seleccionados para participar tras superar un exigente proceso. Ahí empezó este largo pero fructífero camino. "Ya poder participar es complejo porque hay una selección previa bastante difícil", explica López.
Para optar a una plaza tuvieron que presentar una especie de currículo con grabaciones recientes y el historial de premios obtenidos en los últimos años. Cuenta el director que "cuando nos llegó el correo de que nos seleccionaban fue una sorpresa y una satisfacción, y pusimos toda la maquinaria a trabajar".
Desde entonces, la preparación se convirtió en una auténtica maratón, con jornadas especialmente intensas en los dos últimos meses, cuando los ensayos ocupaban todas las tardes de lunes a viernes, con jornadas de siete u ocho horas, a las que hay que sumar el trabajo individual de cada músico, la organización de la directiva, la implicación de las familias y el apoyo de instituciones y empresas. Un meticuloso engranaje que resultó funcionar a la perfección.
Antes de poner rumbo a los Países Bajos, la banda ofreció en Zamora un concierto de despedida a escasos cinco días de la gran cita. Un último ensayo general en el Ramos Carrión que les inyectó una dosis necesaria de confianza. El teatro se llenó para arropar a los músicos, una imagen que se llevaron hasta el escenario de Kerkrade. "Toda esa gente de Zamora mandándonos ánimos y cariño la llevábamos en la retina. Sabíamos que estaban con nosotros a pesar de la distancia", recuerda Manuel Alejandro.
El desplazamiento hasta Kerkrade tampoco fue sencillo. 111 personas, entre músicos, familiares y demás acompañantes, recorrieron Europa occidental en dos autobuses durante cerca de 26 horas de trayecto. A pesar del viaje agotador y los nervios, las sensaciones negativas se convirtieron en ganas y confianza: "Había mucha emoción, mucha gente llorando, pero era una emoción de ganas. Habíamos trabajado bien, sabíamos qué hacer. Con estar allí, en ese escenario, ya habíamos ganado".
La actuación confirmó las sensaciones: la elegancia del pasodoble 'Ayamonte', la enorme ejecución de 'Epiphany' y, ya con la tensión del momento atrás, la 'Corrida de Toros' con la que obtuvieron la mención especial. Y la clasificación lo dejó claro, logrando la segunda posición y a solo 1,77 puntos de los vencedores, una formación colombiana.
La diferencia fue mínima en un concurso de altísimo nivel entre las doce bandas participantes en su categoría. Otro ejemplo está en que la última clasificada superó los 78 puntos. Además de todo esto, el director de la Banda de Música de Zamora quiso poner en valor que la agrupación logró este hito compitiendo frente a bandas integradas por numerosos músicos profesionales. "Nos hemos batido con bandas de Alemania o Dinamarca de enorme tradición, mientras que nosotros apostamos por niños y jóvenes. Eso habla muy bien de nuestro futuro", añadía López con orgullo.
La celebración fue muy intensa y terminó estallando de júbilo. Tras recibir la mención especial y después comprobar cómo iban ascendiendo puestos durante la entrega de premios, la expedición zamorana no pudo reprimir su alegría: "Cada vez que decían una puntuación gritaban más los de Zamora que cualquier otro". Cuando ya solo quedaba desvelar el ganador, entre Colombia y Zamora, parecía no tener importancia el puesto. Sabían que habían hecho historia.
Sin embargo, más allá del resultado, Manuel Alejandro López destaca el crecimiento musical vivido durante todo el proceso. "Lo más importante es ver cómo los niños, los adolescentes y todos los miembros de la banda han subido muchísimo el nivel". Ese progreso, asegura, es fruto del trabajo colectivo y el verdadero éxito de esta andadura. "Es muy bonito ver el nivel que tenían hace tres meses y el que tienen ahora", destaca.
Con el regreso a casa, llegan ahora los reconocimientos. Este jueves tienen las recepciones oficiales en el Ayuntamiento y la Diputación. Y tras estas últimas paradas, tocará descansar hasta septiembre, para afrontar nuevos retos. "Lo más importante es que hemos creado una familia todavía más fuerte. Hemos pasado muchas horas juntos, hemos crecido como equipo y eso es lo que permanece", expone. Más allá de una medalla o el segundo puesto, lo que han demostrado es que desde Zamora se puede hacer música al más alto nivel.



