La mañana amaneció fría, pero el sol ha acompañado a la marea naranja que este domingo ha recorrido la calle de Santa Clara, desde la plaza de la Marina hasta la Plaza Mayor, para dar visibilidad al TDAH y al autismo. Un paseo reivindicativo, con camisetas naranjas como bandera, recordando que detrás de cada diagnóstico hay niños y familias que necesitan apoyo, comprensión y recursos.
La jornada, organizada por Azadahi con motivo del Día Nacional del TDAH, que se conmemora este próximo 27 de octubre, ha llenado de color el centro de la ciudad. A la llegada a la Plaza Mayor, los más pequeños han disfrutado de talleres, pintacaras y otras actividades, todo animado por la música tradicional de los tamborileros. Además, ha tenido lugar la exhibición de baile de Salsón Dance, que ha puesto ritmo a una mañana en la que tampoco falta la solidaridad, con la celebración de una rifa destinada a recaudar fondos.
No eran muchos, pero sí suficientes para hacerse oír. Cada paso de las decenas de familias que han participado en la marcha sirve para recordar una realidad que necesita de más atención y menos prejuicios. La asociación insiste en la importancia de la detección temprana de estos trastornos para mejorar la calidad de vida de los niños, para que en el futuro consigan una mayor independencia y más oportunidades, además de preparar mejor a los profesores para que comprendan mejor las necesidades de los menores. Una jornada que también sirve para que ninguna familia tenga miedo de pedir ayuda ni se sienta sola tras recibir un diagnóstico.
Tras la marea naranja y el ambiente festivo que nada puede empañar permanece la principal de sus reivindicaciones: la falta de espacio y recursos. Azadahi atiende ya a 82 niños y agrupa a alrededor de 110 familias socias, pero las limitaciones de su local obligan a dejar familias en lista de espera, teniendo que renunciar así a nuevas atenciones. Todo ello ante el silencio o la falta de eficacia en la toma de decisiones de las administraciones respecto a esta problemática.
Quizá la marcha de Azadahi no haya sido tan numerosa ni haya contado con el apoyo institucional que caracteriza a otras convocatorias de este tipo con otras asociaciones, pero la directiva se queda con que el mensaje ha calado en la calle. Además, aseguran no rendirse y seguirán llamando a las puertas que haga falta para conseguir un espacio digno y una atención completa que esté a la altura de las necesidades de sus niños.



