Poco más de la mitad de los 20.000 opositores llamados a examen en aulas de la región acudían este pasado domingo a las aulas habilitadas en Salamanca, León y Valladolid para la realización de la prueba. Fue, sin duda, el dato más llamativo de una mañana tranquila en la que más allá de pequeños olvidos o incidencias relacionadas con la situación de madres que acaban de dar a luz y necesitaban una sala donde los bebés pudieran ser alimentados apenas se registraron curiosidades reseñables.
Hace casi un año se suspendían las oposiciones de enfermería a una semana de su celebración. Hasta ese 12 de noviembre de 2015, ni la Junta de Castilla y León, ni los miembros del Tribunal, ni los sindicatos conocían que había una demanda judicial interpuesta ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León por la Administración General del Estado contra este proceso selectivo.
Eran unas oposiciones a las que se presentaban más de 20.000 enfermeros de toda España y suponía ser el tercer proceso selectivo de enfermería que se judicializaba en Castilla y León tras producirse las transferencias sanitarias en 2001.
Casi un año después, y después de la grave repercusión económica, personal, laboral y profesional para los opositores, se aprobó la relación definitiva de aspirantes admitidos y excluidos y se fijaba la fecha de realización del ejercicio de la fase de oposición del proceso selectivo convocado para el acceso a la condición de personal estatutario fijo en plazas de Enfermero del Servicio de Salud de Castilla y León.
De esta forma, se emplazaba a los aspirantes admitidos a la realización del ejercicio este 6 de noviembre en Salamanca, León y Valladolid, aunque fueron algo menos de la mitad los que se quedaron en casa.



