La maternidad en Zamora sigue desplazándose hacia edades más avanzadas. Los últimos datos de la Estimación Mensual de Nacimientos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a mayo de 2026, confirman una tendencia que se viene consolidando desde hace años: cada vez más zamoranas tienen su primer o siguientes hijos a partir de los 35 años, mientras que los nacimientos entre mujeres menores de 30 siguen reduciéndose.
En mayo se registraron 59 nacimientos en la provincia. De ellos, 21 correspondieron a madres de entre 35 y 39 años, prácticamente la misma cifra que las mujeres de 30 a 34 años (20). Muy por detrás quedaron las madres de 25 a 29 años (10) y las de 20 a 24 (3), mientras que solo dos nacimientos fueron de mujeres de entre 15 y 19 años.
La fotografía actual contrasta con la de hace apenas una década. En los primeros años de la serie era habitual que el grupo de 30 a 34 años liderara con claridad los nacimientos, mientras que ahora las mujeres de **35 a 39 años igualan e incluso superan en numerosos meses a las treintañeras más jóvenes.
La tendencia responde a un cambio social cada vez más acusado. La prolongación de los estudios, la dificultad para acceder a una vivienda, la inestabilidad laboral y la decisión de esperar a una mayor estabilidad económica y personal están retrasando la edad de la maternidad, un fenómeno que también se observa en el conjunto de España pero que adquiere especial relevancia en una provincia marcada por el envejecimiento demográfico.
Los datos también muestran que la maternidad a partir de los 40 años ya forma parte de la realidad zamorana. En mayo nacieron tres bebés de madres de entre 40 y 44 años, una cifra modesta pero habitual en los últimos ejercicios, mientras que los partos entre mujeres de 45 a 49 años continúan siendo testimoniales.
En paralelo, las maternidades más tempranas prácticamente han desaparecido. Las menores de 20 años apenas representan una parte residual de los nacimientos y las mujeres de entre 20 y 24 años también registran cifras muy reducidas respecto a años anteriores.
Así, el perfil de la madre zamorana continúa desplazándose hacia edades cada vez más elevadas, reflejando un cambio demográfico y social que redefine el calendario de la maternidad en una de las provincias más envejecidas de España.



