La reforma integral de la avenida Cardenal Cisneros costará finalmente casi 185.000 euros más de lo previsto. La Dirección General de Carreteras ha aprobado una modificación del contrato de las obras de humanización de la travesía de la ZA-20 a su paso por Zamora, elevando la inversión total hasta los 8,58 millones de euros.
La resolución, publicada este miércoles en la Plataforma de Contratación del Sector Público, recoge un incremento de 152.869 euros sin IVA y 184.972 euros con impuestos, una modificación que el Ministerio justifica por la aparición de circunstancias que no pudieron ser previstas durante la ejecución de los trabajos.
El aumento económico no supondrá una ampliación del plazo de ejecución, que se mantiene en 20 meses, pero llega después de una actuación que ha acumulado incidencias técnicas, críticas vecinales y una notable tensión institucional entre el Ayuntamiento de Zamora y la Subdelegación del Gobierno.
La actuación sobre Cardenal Cisneros constituye una de las mayores inversiones urbanas desarrolladas en Zamora en los últimos años. Financiada con fondos europeos Next Generation y ejecutada por la empresa Dragados, la intervención afecta a los 2,8 kilómetros de la ZA-20 a su paso por la ciudad.
El proyecto contempla la transformación de una de las principales vías de acceso a la capital mediante nuevos espacios peatonales, carril bici, zonas verdes, mejoras de accesibilidad y una reorganización completa de la movilidad urbana.
Junto a las actuaciones de las avenidas de Requejo y Galicia, la obra forma parte del ambicioso programa de humanización de travesías impulsado por el Ministerio de Transportes, con una inversión global superior a los 20 millones de euros.
Sin embargo, la obra no ha estado exenta de dificultades desde su inicio. Durante los trabajos se registraron incidencias como el reventón de una tubería de saneamiento en la zona de Magallanes, que provocó quejas vecinales y obligó a realizar reparaciones urgentes. A ello se sumaron diversas reclamaciones relacionadas con la accesibilidad, el diseño del carril bici, la ubicación de algunos pasos de peatones y el estado de determinados elementos de la actuación.
Además, durante la fase final de la ejecución apareció un socavón que obligó a introducir modificaciones técnicas en el proyecto y a realizar actuaciones complementarias no previstas inicialmente. Las obras llegaron a acumular decenas de consultas y reclamaciones ciudadanas, tanto por las afecciones al tráfico como por algunos aspectos del diseño y acabado de la intervención.
Las incidencias derivaron también en un cruce público de declaraciones entre el alcalde de Zamora, Francisco Guarido, y el subdelegado del Gobierno, Ángel Blanco.
El punto de mayor tensión se produjo en marzo de este año, cuando el Ayuntamiento anunció que no recepcionaría las obras de la avenida de Requejo hasta que se corrigieran diversos defectos detectados durante la inspección municipal.
Guarido llegó a afirmar que el equipo de Gobierno se sentía "defraudado" por la gestión de la Subdelegación y advirtió de que los problemas observados en Cardenal Cisneros eran incluso mayores que los detectados en Requejo.
El alcalde criticó especialmente cuestiones relacionadas con la ejecución de sumideros, la accesibilidad, la señalización y algunos elementos de urbanización, reclamando una revisión exhaustiva de los trabajos antes de su recepción definitiva.
Por su parte, Ángel Blanco defendió la actuación del Ministerio y recordó que las obras se encontraban dentro del periodo de garantía, asegurando que todas las deficiencias detectadas serían corregidas conforme a los procedimientos establecidos.
El subdelegado rechazó convertir la situación en un conflicto institucional y sostuvo que los desperfectos señalados eran subsanables, comprometiéndose a ejecutar las correcciones necesarias. Semanas después, ambas administraciones rebajaron la tensión y alcanzaron un acuerdo para introducir diversas mejoras en las travesías humanizadas de Zamora.
Entre las actuaciones previstas figuraban modificaciones en algunos tramos del carril bici, ajustes en elementos de drenaje, mejoras de seguridad vial y correcciones de determinados acabados urbanísticos.
Precisamente, la modificación contractual ahora aprobada por la Dirección General de Carreteras llega en ese contexto de revisiones técnicas y actuaciones complementarias derivadas de incidencias detectadas durante la ejecución de las obras.
Con este nuevo ajuste económico, el presupuesto de la actuación asciende a 7,09 millones de euros sin IVA y 8,58 millones con impuestos, consolidando a Cardenal Cisneros como una de las inversiones urbanas más importantes realizadas en Zamora durante las últimas décadas.




