Tras tres jornadas de intenso calor en las que las temperaturas han rondado los 40 grados de máxima y el ambiente en la calle durante las horas centrales del día se hacía irrespirable, la ola de calor se despide este miércoles de Zamora aún con temperaturas muy altas, pero ya con ligeros cambios que indican lo que está por venir.

El día ha amanecido con cielos prácticamente despejados tras otra noche tropical en la que las mínimas no han bajado de los 20 grados a excepción del noroeste provincial. Con el paso de las horas, el cielo se irá cubriendo debido a las nubes de evolución y podrán producirse tormentas fuertes aunque dispersas, con mayor probabilidad en el norte del territorio.
Por este motivo, la Agencia Estatal de Meteorología activa el aviso amarillo a partir de las 16:00 horas en toda la provincia, cuando comenzarán a desarrollarse chubascos que dejarán precipitaciones localmente intensas y acompañadas de granizo, con rachas de viento que podrían llegar a superar los 80 kilómetros por hora. Una inestabilidad que pondría punto y final a la ola de calor.
No obstante, antes de que puedan producirse esas tormentas, volverán a alcanzarse valores muy altos, aunque ligeramente inferiores a los registrados ayer: se prevén 38 grados de máxima en Zamora capital, 39 en Toro, 37 en Benavente y 33 en Puebla de Sanabria. Por ello, la AEMET mantiene vigente el aviso —reducido a nivel amarillo— por esas altas temperaturas.

De cara al jueves, es cuando se producirá un notable descenso térmico de entre 7 y 9 grados en las temperaturas máximas. Seguirá haciendo calor, como corresponde para la época del año, pero mucho más llevadero: en torno a los 30 grados en la Meseta y sobre los 25 en Sanabria. Además, para este día el riesgo de tormentas se reduce.




