La tormenta que descargaba sobre Zamora a primera hora de la mañana parecía empeñarse en poner un último obstáculo en el camino de quienes este sábado se juegan mucho respecto a su futuro profesional. Bajo paraguas y aguardando en soportales, decenas de aspirantes a las oposiciones docentes buscaban refugio en las puertas de los centros educativos.

Un cielo oscuro y amenazante que nada tiene que ver con el horizonte brillante que muchos de ellos persiguen tras meses —e incluso años— de estudio, sacrificio y dedicación. El agua empapaba las calles y refrescaba el ambiente pero no lograba acabar con la ilusión, las expectativas y los nervios de unos aspirantes que tienen una larga y decisiva jornada por delante.
Uno de los centros educativos en los que hoy bulle la actividad —pero no precisamente con sus alumnos habituales— es el IES La Vaguada. Aspirantes cargados con carpetas, botellas de agua, paraguas y abanicos compartían espacio a la entrada del edificio con familiares, parejas y amigos que habían querido acompañarlos hasta el final en este día.
La lluvia dejó además algunas imágenes simbólicas, como la de un joven que llegaba al centro protegiendo cuidadosamente su programación didáctica dentro de una bolsa de plástico para evitar que el chaparrón la mojara. Un gesto que resumía el gran valor que tiene para los opositores todo el trabajo que vienen realizando para cumplir su sueño.





