Este martes se inauguraba una nueva exposición temporal en el Museo Diocesano de Zamora. Se trata de 21 esculturas de pequeño tamaño prestadas por las diferentes diócesis de la provincia con el fin de que puedan ser disfrutadas por todos los visitantes.
La elaboración del catálogo monumental de Zamora, a principios del siglo XX, supuso el punto de partida de un largo recorrido que, ha posibilitado un mayor y mejor conocimiento de la de la historia del arte de la diócesis de la provincia. Se ha tenido la posibilidad de documentar muchas obras de las cuales se desconocía su autoría. El objetivo de esta muestra es que el público pueda observar con el máximo detalle estas pequeñas piezas. Estas tallas en su ubicación habitual pasan desapercibidas para el público y no pueden ser apreciadas con la cercanía que ofrece esta exposición. "La finalidad es que el público se empape de los detalles de estas obras que pertenecen a grandes artistas", explicaba el director de la diócesis.
Algunas de las piezas que componen la exhibición están documentadas, se conoce quién es su autor, mientras que otras son atribuidas, sus características permiten dilucidar quién es su creador. Entre los artistas más destacados de esta exposición se encuentra Juan Ruiz de Zumeta autor de una de las figuras más representativas de la Semana Santa zamorana, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. El Cristo Resucitado, incluido en esta muestra, no está documentado pero se le atribuye a Ramón Álvarez, así lo explicaba José Ángel Rivera de las Heras, “los rasgos escultóricos, la expresión de la cara y la postura de la figura son propios de Ramón Álvarez, la única diferencia notable se encuentra en el paño de pureza. Se trata de un paño liso mientras que los de Ramón Álvarez suelen tener cierta textura”
La Colegiata de Toro, las parroquias de Villaralbo, Arcenillas y Casaseca de las Chanas, son los templos a los cuales pertenecen algunas de estas esculturas. En su estancia natural se encuentran en los retablos mayores de dichas iglesias. Los visitantes que se acerquen hasta el Museo Diocesano, situado en el barrio de La Horta, serán testigos de más de una veintena de piezas que representan la expresión plástica de la fe nuestros antepasados. La policromía, los estufados y una perfecta ejecución escultórica embellecerán durante seis meses el hall de este museo zamorano.



