El rechazo a los proyectos de biogás en la provincia vuelve hoy a las calles de Zamora. La asociación Biogás Así No - Jambrina en Lucha ha convocado una concentración a las 10:30 horas en la plaza de La Marina para expresar su oposición a las instalaciones proyectadas en distintos puntos del territorio zamorano. A la movilización se suman también Asociación Pueblos Sanos y Alfoz de Toro, además de todos los zamoranos y visitantes que quieran respaldar la protesta.
Ángel Cancelo, portavoz de Biogás Así No - Jambrina en Lucha, asegura que esta nueva convocatoria vuelve a estar respaldada por buena parte de los vecinos de la comarca de Tierra del Vino. Para ejemplificarlo, señala la última asamblea de la asociación, celebrada este pasado martes, en la que el principal problema fue la falta de espacio para acoger a todos los asistentes. "El rechazo de la población sigue ahí", sostiene, recordando que no hace sino reforzarse a medida que algunos de los proyectos avanzan administrativamente.
En Peleas de Abajo hay actualmente dos plantas proyectadas. Una de ellas se encuentra todavía pendiente de respuesta por parte de la Junta de Castilla y León, mientras que la otra ya cuenta con autorización autonómica y del Ayuntamiento. Cancelo expone que "han empezado las obras, a pesar de la situación de riesgo por incendio" y añade que "en teoría, hasta finales de septiembre no se puede trabajar en la zona por la nidificación de la avutarda".
La asociación ha presentado alegaciones en ambos procedimientos y, en el caso del proyecto cuyo proceso administrativo ya ha concluido, ha iniciado la vía contencioso-administrativa, además de que estudian otras posibles acciones legales.
Más allá de estos trámites, la causa de esta negativa a los proyectos defendida por la asociación y por buena parte de los vecinos se encuentra en las consecuencias que estas instalaciones pueden tener sobre el territorio. Entre las preocupaciones de la población, el portavoz menciona los olores, el riesgo de contaminación de las aguas y el incremento del tráfico pesado en unas carreteras ya de por sí en mal estado. Pero, más allá de las posibles consecuencias directas, suma una cuestión especialmente relevante: el impacto a largo plazo sobre una comarca que afronta desde hace años graves problemas de despoblación.




