El intrusismo laboral es uno de los problemas que tratan de perseguir casi todos los sectores profesionales de nuestro país. Una mala práctica que tampoco falta en el sector de los guías turísticos. Así lo denuncian en estas fechas, cuando se aproxima el Día Internacional de los Guías Turísticos, las diferentes organizaciones y asociaciones que se dedican a este trabajo. También en Zamora se unen a esta lucha, aunque reconocen que la situación es mucho menos dramática que otras ciudades.
“Afortunadamente, de momento en Zamora no se dan muchos casos de intrusismo laboral en este sector, pero no podemos bajar la guardia porque en cualquier momento se pueden asentar aquí grupos que realizan este servicio sin ningún tipo de capacitación profesional”, explica una de las directivas del colectivo en Zamora, Kiara Sportoletti.
La profesión de guías turísticos atraviesa un momento complicado, viviendo una situación de liberalización del sector en muchas ciudades, lo que abre la puerta, a juicio de Sportoletti, “a personas sin acreditación ni formación”. Una situación negativa porque según una de las responsables de la asociación zamorana “un guía es un embajador de una ciudad, y debe estar formado para que la experiencia turística sea positiva para la persona que reclama de un profesional para conocer el patrimonio”.
En este sentido, Zamora no está siendo un nicho de mercado especialmente explotado por los grupos organizados que se introducen en las ciudades de manera ilegal para desarrollar esta tarea. No obstante, desde la Asociación Zamorana de Guías Turísticos advierten que cuentan con la colaboración de la Policía Local para atajar este tipo de prácticas ilegales.
“Tenemos un acuerdo verbal con el concejal Cristoph Strieder para poder llamar a la Policía Municipal en el caso de que detectemos un caso de intrusismo. De momento hemos hecho uso de este acuerdo en dos ocasiones y para nosotros es una tranquilidad, porque evitamos la situación violenta de tener que enfrentarnos nosotras a quienes realizan esta labor de forma ilegal”, comenta Kiara Sportoletti, que confía que este acuerdo verbal se convierta en algo formal, por escrito, como ya poseen otras ciudades de la comunidad como Salamanca o Ávila, entre otras.



