Más del 60% de las personas con tatuajes se arrepienten y deciden quitárselo antes de que pasen cinco años de su realización. Las dudas ante este tratamiento son muchas y muy variadas esto hace que mucha gente no se atreva a dar el paso de borrar su pasado.
Se trata de un proceso mediante láser pulsado que, actúa solamente en las células pigmentadas reduciéndolas en tamaño hasta que desaparecen por completo. Una técnica que consigue borrar el tatuaje casi en su totalidad, se necesitan de cuatro a ocho sesiones. El número de sesiones dependerá del tamaño, la antigüedad, los colores, el tipo de piel…
Su ventaja es que el dolor de estas sesiones es menor al sufrido durante la realización del dibujo, su desventaja, su elevado precio frente al coste del tatuaje. Los resultados comienzan a verse desde la primera sesión, cabe destacar que el tiempo que tarda el sistema linfático en eliminar la tinta es de 20 a 25 días. A partir de ese periodo los resultados serán más visibles.
Al igual que para tatuarte debes seguir una serie de recomendaciones y cuidados, cuando ansías borrarlo también es así. Para que sea más efectivo, debes proteger la zona de la exposición solar, por lo que se desaconseja hacerlo en verano. El día previo y el posterior al tratamiento, se recomienda evitar el agua caliente en ese espacio de piel. Así mismo, si debido al láser te sale una pequeña costra, no debes rascarla, tienes que dejar que se caiga de forma natural.
Por ello, antes de recurrir a la tinta para adornar tu cuerpo, debes elegir siempre a profesionales cualificados, tener muy claro qué quieres, cómo lo quieres y dónde lo quieres. Los tatuajes son de las pocas cosas que duran para toda la vida, piénsatelo dos veces.



