Las risas y los saludos llenaban en la tarde de este miércoles el salón de actos del Campus Viriato mientras alumnos y profesores hablaban y se despedían hasta el curso que viene. Algunos llevan allí casi dos décadas, otros apenas dan sus primeros pasos en la Universidad de la Experiencia en Zamora. Sin embargo, todos comparten la misma sensación: haber encontrado en las aulas mucho más que clases y conferencias. "Es como una segunda juventud", repetían varios estudiantes resumiendo así estas vivencias.

La Universidad de la Experiencia cerraba así esta semana el curso 2025/26 tras reunir a 365 alumnos mayores de 55 años en torno al aprendizaje, la convivencia y las actividades culturales. El programa impulsado por la Universidad de Salamanca se ha consolidado como un espacio de envejecimiento activo donde los alumnos, además de adquirir conocimientos, hacen amistades y rutinas que les ayudan en su día a día.
Entre ellos se encuentra Paqui, que acumula ya 18 años como alumna. "Si la experiencia no hubiera sido buena, lo hubiera dejado hace tiempo", resume con una sonrisa. Para ella, una de las claves está en el ambiente que se crea entre compañeros: "Estás con gente de tu edad, pero sin pasarte el día hablando de dolores o de medicamentos. Son otras experiencias, pasamos el rato juntos haciendo diferentes actividades".
Y es que, además de las clases, Paqui destaca esas actividades paralelas como el teatro o el coro. "Siempre aprendes algo. Igual no te acuerdas de todo lo que te explican, pero te ayuda a abrir la mente", explica. Una de sus asignaturas preferidas es Patrimonio Zamorano, con la que recorren las calles de la ciudad descubriendo detalles históricos y arquitectónicos, ante los que llevan pasando décadas pero que antes pasaban desapercibidos.
También Teresa encontró en la Universidad de la Experiencia una manera de sentirse acompañada y encontrar una nueva ilusión tras quedarse viuda. Fue una de sus hijas quien la animó a apuntarse: "Me dijo 'si no te gusta, lo dejas'. Pero aquí sigo", relata. Ya son 12 años yendo curso tras curso al campus y, con 83 años, ya tiene preparada la matrícula para el próximo curso.
Cabe destacar que, aunque los estudiantes de este programa se gradúan tras tres cursos, pueden seguir inscribiéndose posteriormente. Por ello, es importante para los coordinadores del proyecto reinventar los contenidos que se imparten para estos alumnos incombustibles.
Para muchos, acudir a clase supone mucho más que aprender conceptos nuevos. Plácido lleva 16 años acudiendo a la Universidad de la Experiencia y la define como "una terapia de grupo". "Conoces gente nueva, te relacionas y te cambia la forma de ver la vida", cuenta. Reconoce que no tuvo la oportunidad de seguir con sus estudios cuando era joven y esta experiencia ha supuesto un revulsivo en su visión del mundo.
Junto a los más veteranos hay también caras nuevas. Cati y Tere llevan uno y dos años acudiendo, pero ya tienen claro que repetirán el próximo curso. "Llegas a casa con otro humor y con ganas de volver", aseguran. Ambas forman parte del coro de la Universidad de la Experiencia, motivo por el que pocos minutos después de la conversación subieron al escenario junto con otros compañeros a cantar. En definitiva, una rutina fundamental para crear amistades y mantenerse activas.
Todos ellos coinciden en la misma idea. Entrar en la Universidad de la Experiencia se ha convertido en un lugar al que volver cada año para seguir aprendiendo y compartir tiempo con otras personas fuera de su círculo habitual.




