Los aires de tradición han invadido Zamora un año más de la mano no solo de la Feria de Cerámica, sino también, como no podía ser de otra manera, con la Feria del Ajo. Y es que esta centenaria historia escribe este fin de semana un nuevo capítulo en las Fiestas de San Pedro.

Son hasta 90 puestos los que desde este sábado están vendiendo sus mejores productos, poniendo sobre la mesa los frutos de un duro trabajo y manteniendo viva una de las tradiciones más antiguas de las fiestas zamoranas. No obstante, no está exenta de complicaciones. Y es que la falta de relevo generacional lastra a los productores y vendedores, que no encuentran quien se haga cargo del negocio a largo plazo.
Es el caso de Jessica, natural de Fuentesaúco, que acude con su familia a la feria desde hace más de veinte años. "Es verdad que este año se nota que hay muchos menos puestos, y la cantidad de ajo también se nota bastante", aseguraba a Zamora24horas. "Se va sembrando menos, porque no hay un futuro, no hay relevo generacional", lamentaba.
En este sentido, Aída Peña, que lleva acudiendo a la feria más de una década, asegura que "la gente joven ya no quiere esto". "De momento la gente mantiene la tradición, el ajo en Zamora es una cosa rentable y la gente se va animando, pero a nivel familiar", explicaba. Asimismo, reconoce que este tipo de oficios no siempre se tienen en la estima que merecen. "Es verdad que está poco valorado para el trabajo que da", lamenta, si bien matiza que "yo creo que todavía hay ciertas personas que todavía sí que lo siguen valorando".






