Existen proyectos que pasan sin dejar huella y otros en los que sus cifras no dejan lugar a la duda: encuentran su sitio y se convierten en un éxito. En este último grupo se encuentra La Ventana Mercado de Tendencias, que cumple este fin de semana diez ediciones en Zamora con una fórmula reconocible y en pleno crecimiento. Diseño, gastronomía, artesanía, talleres, música y creación independiente reunidos durante dos días en los Jardines del Castillo definen en una frase un evento complejo de organizar, pero que merece la pena por el nivel de aceptación con el que cuenta entre su público.
Tendrá lugar el 26 y 27 de septiembre y, diez años después de aquella primera edición de 2016, la respuesta del público ofrece una medida de su consolidación: las 165 plazas de talleres que se pusieron a disposición de zamoranos y visitantes se agotaron en apenas 21 segundos.
Detrás de este proyecto están Cristina Cardeñosa y Ana Rosa González, que se lanzaron a la aventura con una propuesta que reuniera diferentes disciplinas en un mismo espacio. Se tiraban al vacío con esta iniciativa, pero lo hacían con el paracaídas de la experiencia, ya que Cristina llevaba una década recorriendo ferias por toda España como expositora.
El origen de una idea
"En Zamora tenía que funcionar algo así, porque no había nada parecido", cuenta Cardeñosa, convencida desde el principio de que había espacio para La Ventana. La primera edición se celebró en la Fundación Rei Alfonso Henriques, y pronto se confirmaron sus sospechas de que había público para aquella mezcla de propuestas: "Cuando terminó, no nos podíamos creer la acogida de la gente".
El nombre también es toda una declaración de intenciones. No querían hablar de un mercado de diseño, denominación que ya utilizan otros proyectos de este tipo, sino de un "mercado de tendencias", donde caben todo tipo de actividades novedosas y actuales. Por otro lado, La Ventana era precisamente la respuesta a esa búsqueda de lo distinto. "A través de una ventana puedes ver cosas diferentes que no estás viendo todo el rato", explica Cristina.
La fórmula se mantiene desde la primera edición, pero la exigencia cada vez es mayor debido a un público fiel al que las organizadoras no quieren decepcionar. Esta exigencia condiciona cada edición. No se trata solo de llenar un espacio con distintos stands, sino que pretenden seleccionar propuestas que alcancen un determinado nivel: "Lo primordial para nosotras es que sean productos de calidad".
Este año La Ventana Market contará con 46 expositores y cerca de medio millar de plazas gratuitas para actividades de todo tipo, con propuestas que van desde la pintura, la joyería o la acuarela hasta el parkour, el swing, la cianotipia, el tejido, el vermut o maridajes.
Escenario y propuesta para el décimo aniversario
La mudanza a los Jardines del Castillo de Zamora fue un momento decisivo. El primer recinto funcionó, pero se quedaba pequeño ante la oferta que deseaban mostrar al público y ante la gran afluencia. Por ello, Cristina y Ana Rosa encontraron en los Jardines un lugar de mayores dimensiones, y también con un significado especial: no se había vuelto a celebrar allí ningún evento cultural desde los conciertos que se llevaban a cabo décadas atrás.
No obstante, este espacio ofrece también sus inconvenientes. Los paseos son estrechos, por lo que los puestos tienen que adaptarse prácticamente a medida, lo que convierte la organización de los stands en un verdadero ejercicio de planificación, "haciendo malabares", tal y como señalan las organizadoras.
La décima edición mantiene el formato, pero va más allá, con algunas innovaciones y vueltas de tuerca para sorprender a los habituales y agradar a quienes lo visiten por primera vez. Los que acudan se encontrarán con una mayor oferta gastronómica, la amplia programación de talleres antes mencionada y cuatro actuaciones musicales.
El sábado actuarán Mucho Lirili & Poco Lerele y la formación zamorana Ralli La Fort, mientras que el domingo amenizarán el mercado Alondra Bentley, en formato de concierto vermú, y María Rodés, encargada de cerrar el programa. Cardeñosa destaca que conseguir la presencia de artistas de ámbito nacional supone uno de los grandes logros de este décimo aniversario, tras semanas de gestiones para encajar las piezas de agendas y presupuestos.
Lo que no se ve: la "magia" tras el mercado
Buena parte de la historia de La Ventana transcurre lejos de los focos. Habitualmente, el público ve dos jornadas de actividades, puestos, conciertos y talleres gratuitos, y una oferta gastronómica diversa. Sin embargo, detrás hay meses de llamadas, negociaciones y horas de trabajo, y Cristina considera que esta parte es una de las grandes desconocidas del proyecto.
También lo es, a su juicio, el esfuerzo que supone mantener las actividades gratuitas. "Hacemos magia con ese presupuesto", resume. La organización cuenta este año con una subvención nominativa de 16.000 euros concedida a 20veinte Asociación Cultural para contribuir a la organización del evento.
En cuanto a las experiencias vividas durante estos diez años, se acumulan historias que van más allá de cualquier balance de asistencia. Cristina Cardeñosa guarda entre sus recuerdos los abrazos de los asistentes que se acercan a agradecerles el buen resultado del mercado, los conciertos de Annie B. Sweet o L.A.
También el caso de un viajero alemán que recorría España en moto durante un año y que dejó olvidada su cámara de fotos, en la que almacenaba todos los recuerdos de su viaje, en uno de los bancos de los jardines. La organización consiguió recuperarla y el viajero regresó después en su búsqueda. "Vino llorando a abrazarme porque se la devolvimos", recuerda. Son momentos de todo tipo que convierten a La Ventana en un cúmulo de experiencias que Ana Rosa, Cristina y su público no olvidarán.
Una Ventana con futuro
De cara a próximas ediciones, la intención de sus responsables pasa por seguir desarrollando la fórmula original, sin cambiar la esencia del proyecto. Hay propuestas y conversaciones que se quedan aparcadas por cuestiones económicas o de agenda, especialmente en el apartado musical, que es el que concentra la mayor parte del presupuesto. Algunas terminarán llegando a La Ventana Market y otras quizá nunca vean la luz, pero la idea es continuar incorporando novedades y mantener su característico espíritu.
"Esperamos que sea el mismo evento que hasta ahora. Que se pueda hacer una Ventana cada año y podamos despedir el verano todos juntos", explica Cristina. Diez años después de aquella primera edición, La Ventana Mercado de Tendencias afronta su décimo aniversario con la intención de seguir abriéndose a nuevas propuestas y mantener en Zamora una cita que ya forma parte del calendario de final de verano.



