La celebración de un evento gastronómico este fin de semana en la Plaza Mayor de Zamora ha provocado las quejas públicas del propietario de uno de los negocios del centro de la ciudad, el restaurante Metro Zamora, que ha denunciado la instalación de unos puestos de comida y bebida en la zona donde colocan la terraza. Todo ello en una de las fechas de mayor actividad para la hostelería.

A través de un vídeo difundido en sus redes sociales, el responsable del restaurante mostró su malestar por una situación que, tal y como asegura, se repite con frecuencia cuando se organizan eventos en el centro de la ciudad. "Así es como apoya el Ayuntamiento de Zamora al comercio. Esta es mi terraza. Estoy todo el santo año trabajando y pagando impuestos, y me han puesto un stand para vender comida y bebida, que es a lo que me dedico", relata mientras graba el ambiente de la Plaza Mayor.
El hostelero aclara que el problema no es la celebración de estas actividades, sino que las restricciones afecten recurrentemente a su establecimiento mientras otros negocios mantienen sus terrazas operativas —aunque estén también en parte restringidas en espacio—. Explica que esta circunstancia le obliga a rechazar reservas durante el verano y genera problemas con los clientes cuando las comunicaciones en forma de circular sobre la ocupación del espacio llegan con escasa antelación, incluso "el mismo día".
"No nos dejan trabajar. Día tras día, finde tras finde y evento tras evento, siempre a nosotros", lamenta.
En el vídeo, el propietario asegura que durante la jornada tuvo a seis camareros sin actividad debido a la imposibilidad de utilizar la terraza. Aunque considera positivo el hecho de que se organicen estos eventos, considera que deberían desarrollarse sin perjudicar a algunos negocios, mientras otros continúan su actividad habitual: "Mi restaurante debe ser de segunda o tercera categoría, los demás deben ser de primera o amigos del Ayuntamiento".

"Me parece muy bonito el evento, pero se perjudica a los negocios, así de claro. Estoy cansado de callarme y aguantar", concluye el hostelero, que reclama una solución para que futuras actividades —especialmente ahora con la llegada de las fiestas de San Pedro— vuelvan a interferir en el funcionamiento de su restaurante.



