Algunas tecnologías que hasta hace poco tiempo podían parecer un asunto del futuro van encontrando su lugar en la vida cotidiana. Un dron puede sobrevolar un cultivo para detectar el estado de las plantas, atravesar un monte para cooperar en la prevención de un incendio o acercarse a una infraestructura para inspeccionarla sin poner a una persona en riesgo. Son solo algunos de los casos que el Drone Innovation Hub (DrIH) quiere explorar en Zamora. Un proyecto europeo que busca convertir los drones en una herramienta al servicio de las empresas, el empleo y el territorio, poniendo el foco en el medio rural.
La iniciativa fue presentada por la Junta de Castilla y León —concretamente, por la Consejería de Industria— el pasado mes de marzo y se encuentra en fase de desarrollo dentro de un programa que cuenta con un presupuesto de más de 1,4 millones de euros y un periodo de ejecución de tres años. El propósito es crear en Zamora un centro especializado que reúna formación, investigación y experimentación para acercar esta tecnología a aplicaciones prácticas. La intención es que el conocimiento no se quede en el laboratorio.
"Se trata de un proyecto de cooperación transfronteriza tiene como prioridad desarrollar capacidades de investigación e innovación", explica Carlos Iván Riñones Mena, coordinador de Servicios de la Dirección General de Industria.
El Drone Innovation Hub se situará en el Centro de Formación para el Empleo del ECYL, en la carretera de La Hiniesta. Allí está prevista la puesta en marcha del Centro DrIH, con aulas especializadas y un laboratorio equipado con drones experimentales, cámaras avanzadas y sistemas de impresión 3D para fabricar prototipos. Será un espacio destinado a conectar la investigación con el desarrollo de nuevas aplicaciones y oportunidades empresariales.
El Centro DrIH contará con la colaboración de diversas entidades, como el Servicio Público de Empleo de Castilla y León, la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León y la Universidad de Burgos. Esta última tendrá un papel destacado por su experiencia en investigación aplicada y tecnología de drones. La participación de estas entidades permitirá desarrollar proyectos piloto para comprobar sobre el terreno las posibilidades de esta tecnología.
"Con el DrIH, se quiere aterrizar una tecnología de aplicaciones nueva, con múltiples usos de todo tipo", señala Riñones Mena. Los sectores a los que se dirige especialmente el Drone Innovation Hub —el agroalimentario, el forestal y el industrial— son algunos de los que tienen mayor peso en la provincia de Zamora. Ámbitos en los que la incorporación de nuevas herramientas podrá traducirse en una gestión más eficiente de los recursos.
En el campo, por ejemplo, los drones pueden ofrecer información precisa sobre el estado de los cultivos, facilitar el control de las explotaciones y ayudar a optimizar recursos. En el medio forestal, sus aplicaciones incluyen la prevención de incendios, el seguimiento de plagas y la conservación del entorno. En la industria y las infraestructuras, permiten realizar inspecciones, tareas de mantenimiento o labores de seguridad. Por ejemplo, cuenta el coordinador que "ya existen usos de drones en el mantenimiento de las líneas eléctricas". En definitiva, usos diferentes con una misma tecnología que DrIH quiere acercar al tejido productivo.
Pero detrás de los drones y la investigación, hay otro de los grandes objetivos del proyecto: la formación de profesionales. Castilla y León afronta, según las estimaciones manejadas por la iniciativa, una necesidad de entre 2.000 y 5.000 profesionales especializados en drones. El Drone Innovation Hub plantea responder a esa demanda desde Zamora mediante programas de ‘Experto en Drones’, formación digital abierta y un máster universitario de 600 horas orientado al diseño, fabricación, mantenimiento y aplicaciones avanzadas de estos dispositivos.
Según las previsiones anunciadas por la Junta en el momento de presentar el proyecto, durante sus tres años de desarrollo se formará a más de medio centenar de especialistas altamente cualificados y se capacitará directamente a más de un centenar de personas. La apuesta pasa por generar conocimiento técnico alrededor de una industria con capacidad para abrir nuevas vías de empleo, emprendimiento y actividad económica. Una cuestión relevante para un territorio que busca "traer y retener el talento, y atraer nuevas iniciativas", indica Riñones Mena.
El proyecto tiene también una dimensión transfronteriza. DrIH cuenta con la participación del Instituto Politécnico de Bragança y de la Comunidad Intermunicipal Terras de Trás-os-Montes, y contempla una unidad satélite en Bragança. La cooperación permitirá compartir conocimiento y experiencias y reforzar una red que pretende mantenerse más allá de este proyecto. A ello se sumarán jornadas para escolares, talleres para profesionales y encuentros con empresas de ambos lados de la frontera.
El verdadero reto será que, cuando termine el periodo 2026-2028, las instalaciones, los profesionales formados y los proyectos desarrollados hayan dejado algo más que una infraestructura y un catálogo de cursos. La ambición de DrIH es que Zamora pueda contar con una sólida red de innovación en torno a los drones, capaz de atraer empresas, impulsar la digitalización y generar nuevas oportunidades en sectores tradicionales y propios de la provincia.
Actualmente, el DrIH se encuentra en la fase inicial. En primer lugar, las instalaciones elegidas para albergar el proyecto se están acondicionando antes de comenzar con el equipamiento de los elementos necesarios. También se llevan a cabo las actividades de mapeo para examinar el territorio y la potencialidad del trabajo de los drones, además del análisis normativo para operar con estos dispositivos.
El proyecto está dando sus primeros pasos. Por delante queda el trabajo de convertir una tecnología que ya sobrevuela el territorio en una herramienta capaz de transformarlo con los pies en el suelo.



