El mosquito tigre sigue sin encontrar acomodo en Castilla y León. La Comunidad ha encadenado dos campañas de vigilancia sin detectar la presencia de este insecto invasor, pese a su progresiva expansión por buena parte de España y su presencia en numerosos territorios próximos.
Los resultados de la campaña desarrollada durante 2025 por la Consejería de Sanidad y Bienestar Social vuelven a ser negativos. En total, se analizaron 200 muestras recogidas en 52 trampas de ovoposición repartidas por las nueve provincias, sin que se identificara ningún ejemplar de Aedes albopictus.
El dispositivo de vigilancia, implantado en 2024, busca detectar de manera precoz la posible llegada de una especie considerada de especial interés para la salud pública. El mosquito tigre puede actuar como vector de enfermedades como el dengue, el zika o el chikungunya, de ahí el seguimiento de su expansión.
Vigilancia también ante posibles vías de entrada
Las trampas se distribuyeron en 36 puntos seleccionados en función del riesgo. Estaciones ferroviarias, áreas de servicio, hospitales, centros comerciales y plataformas logísticas forman parte de los lugares considerados estratégicos para vigilar una eventual llegada del insecto.
Los dispositivos fueron revisados cada siete o diez días entre agosto y noviembre y las muestras se analizaron en el Laboratorio de Salud Pública del Servicio Territorial de Sanidad de Salamanca.
Castilla y León continúa así como uno de los pocos territorios españoles donde el mosquito tigre no ha conseguido establecerse. Una situación especialmente relevante ante el avance registrado en comunidades próximas como Galicia, País Vasco, La Rioja, Aragón, Castilla-La Mancha, Madrid o Extremadura.
El clima protege, pero la situación puede cambiar
La ausencia del mosquito tigre se relaciona, en parte, con el clima continental de Castilla y León. Los inviernos largos y las frecuentes heladas han supuesto tradicionalmente una barrera para la supervivencia de esta especie originaria del sudeste asiático.
Sin embargo, Salud Pública advierte de que ese escenario está cambiando. Los inviernos más suaves, la reducción de las heladas y el aumento de las temperaturas pueden facilitar su asentamiento en los próximos años.
Por ello, pese a los resultados negativos de las dos últimas campañas, la vigilancia continuará activa. Zamora y el resto de Castilla y León siguen, por ahora, sin mosquito tigre, pero el avance del insecto alrededor de la Comunidad obliga a mantener la alerta.




