Zamora llega a la jornada de reflexión tras una campaña labrada en los pueblos sin grandes mítines

Imagen de los soportes electorales en la Plaza de Viriato con los carteles propagandísticos despegados
Imagen de los soportes electorales en la Plaza de Viriato con los carteles propagandísticos despegados

Zamora entra este sábado en jornada de reflexión después de dos semanas de campaña electoral que han discurrido, en gran medida, lejos del ruido político nacional y muy cerca del territorio. Desde el arranque oficial el pasado 27 de febrero, los partidos han apostado por una estrategia de proximidad basada en recorridos por municipios, encuentros con colectivos locales y actos de pequeño formato en distintas comarcas de la provincia.

La campaña ha tenido un rasgo especialmente visible: la ausencia de los grandes líderes nacionales de los principales partidos, al menos en el caso del Partido Popular y del PSOE. Ni Feijoó ni Pedro Sánchez han protagonizado actos relevantes en Zamora, en una estrategia que ha priorizado el perfil autonómico de la contienda y el contacto directo con el electorado rural.

En ese escenario, el protagonismo ha recaído sobre todo en los responsables regionales y en los propios candidatos provinciales, que han recorrido durante quince días buena parte del mapa zamorano con actos en pueblos y encuentros sectoriales.

El voto rural, en el centro de la campaña

La agenda política se ha trasladado a plazas, centros sociales y cooperativas agrarias. Los mensajes de campaña han girado en torno a cuestiones recurrentes en la provincia: la despoblación, la sanidad en el medio rural, el relevo generacional en el campo o las infraestructuras pendientes.

En el caso del Partido Popular, la candidatura encabezada por Leticia García ha centrado su discurso en la continuidad de la gestión autonómica y en compromisos vinculados al desarrollo económico y los servicios públicos en el territorio.

Desde el PSOE, el liderazgo autonómico de Carlos Martínez y el provincial con Iñaki Gómez ha intentado situar el foco en los problemas estructurales de la comunidad —especialmente la despoblación y el deterioro de servicios— tras décadas de gobierno popular en Castilla y León.

La principal excepción a la ausencia de figuras estatales la ha protagonizado Vox. El presidente del partido, Santiago Abascal, participó en un acto de campaña celebrado en la Plaza Mayor de Benavente, donde respaldó a la candidatura provincial y apeló a un “cambio de rumbo” político en la comunidad.

Su presencia se enmarca en una estrategia del partido orientada a reforzar el voto rural y movilizar a su electorado en provincias de interior, donde la formación busca consolidar su crecimiento.

Más campaña autonómica que provincial

Más allá de ese episodio, la campaña en Zamora ha vuelto a evidenciar una dinámica habitual en las elecciones autonómicas: el peso de los liderazgos regionales por encima del debate estrictamente provincial.

Los candidatos zamoranos han ejercido principalmente como portavoces de proyectos políticos de ámbito autonómico, con escaso margen para introducir un debate propio sobre el futuro de la provincia más allá de los temas habituales.

Con la llegada de la jornada de reflexión, la actividad política se detiene y los partidos dejan paso al silencio previo a la votación de este domingo.

Zamora cierra así una campaña sin grandes mítines ni despliegues nacionales, marcada por la política de cercanía y por un recorrido constante por los pueblos. Un escenario discreto, pero coherente con la realidad electoral de una provincia donde, como suele repetirse en cada cita con las urnas, el resultado se decide muchas veces municipio a municipio.

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