El Primero de Mayo ya asoma en Zamora con un mensaje claro y combativo. Bajo el lema “Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia”, los sindicatos mayoritarios apelan a una movilización masiva en un contexto que consideran decisivo para el futuro de la provincia y de Castilla y León. La cita será a las doce del mediodía, con salida desde La Marina y llegada a la Plaza Mayor, en un recorrido pensado para facilitar la participación.
No es solo una convocatoria más. Es, en palabras de sus responsables, una respuesta directa a un clima social y político que perciben como tensionado. “En un momento en el que algunos se empeñan en levantar muros y dividir a la sociedad, respondemos defendiendo la unidad de la clase trabajadora”, señalan. El mensaje apunta tanto a la situación económica como a la política institucional, donde expresan su preocupación por posibles retrocesos en derechos.
El diagnóstico que trazan es duro. Castilla y León, denuncian, sigue rezagada respecto al conjunto del país: “Nuestros sueldos son un 10% más bajos que la media estatal y trabajamos más horas al año”. Una combinación que, advierten, lastra la calidad de vida y dificulta el arraigo, especialmente entre los jóvenes.
La vivienda emerge como uno de los ejes centrales de la protesta. Para los sindicatos, el acceso a un hogar se ha convertido en una barrera estructural que acelera la despoblación. “Tener un techo donde vivir se ha vuelto un imposible para muchas familias”, lamentan, subrayando que el encarecimiento tanto de la compra como del alquiler está expulsando a toda una generación. “Sin vivienda digna nadie puede echar raíces ni construir su vida aquí”, insisten.
A esta situación se suma la exigencia de cambios en el mercado laboral. Reclaman mejoras salariales en la negociación colectiva, reducción de la jornada laboral y una revisión del despido adaptada a la normativa europea. También alertan de problemas estructurales en la provincia, como la falta de diversificación económica, el control horario o la siniestralidad laboral.
El recorrido de la manifestación, que este año partirá de La Marina, no es casual. Responde a un intento de hacer la marcha más accesible. La experiencia de convocatorias anteriores ha demostrado que buena parte de los asistentes son personas mayores, para quienes los desniveles de otros barrios suponían un obstáculo.
En paralelo, los sindicatos advierten sobre el futuro del diálogo social y de los mecanismos de mediación laboral. Temen que posibles recortes en financiación debiliten estructuras clave para resolver conflictos sin recurrir a los tribunales. “No permitiremos recortes en derechos civiles ni laborales”, recalcan.
El acto del 1 de mayo se plantea así como algo más que una jornada reivindicativa: una demostración de fuerza en defensa de derechos que, recuerdan, no son permanentes. “Los derechos no se regalan, se conquistan luchando”, concluyen, en un llamamiento directo a la ciudadanía para llenar las calles de Zamora en una fecha cargada de simbolismo.




