El descenso de los nacimientos en Zamora vuelve a encender las alarmas sobre el futuro demográfico de la provincia. La llegada de nuevos bebés, uno de los principales elementos para frenar la despoblación, continúa perdiendo fuerza y los datos del primer semestre de 2026 muestran un escenario especialmente preocupante, muy alejado de las cifras registradas en 2025, que ahora se presentan como un posible espejismo.
En los primeros meses de 2026 la situación se ha agravado considerablemente, puesto que por cada bebé nacido entre enero y junio de 2026 se han producido más de cuatro muertes. De esta forma, el saldo vegetativo de la población zamorana fue negativo en 1.031 personas.
En concreto, según los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística, los nacimientos han experimentado un brusco descenso respecto al mes anterior, cuando fueron diez más y, con 49 nuevos bebés llegados al mundo en la provincia durante el mes de junio, se sitúa entre los valores mensuales más bajos de los últimos cinco años.
Y es que solamente hay siete registros en el último lustro que se sitúan por debajo de junio de 2026, tres de ellos en los tres primeros meses de este año, dejando ver que Zamora se sitúa en una tendencia descendente. No obstante, el peor valor alcanzado se mantiene en diciembre de 2024, cuando fueron 40 los nacimientos, mientras que julio de 2024, con un total de 75 nacimientos, representa el mayor registro de la provincia de los últimos cinco años.
La peor cara de este panorama se produce al contabilizar el cómputo global del primer semestre del año, pues entre enero y junio se han alcanzado en Zamora 301 nacimientos, lo que supone una drástica caída respecto a años anteriores, con 56 menos que el año pasado y 39 menos que en 2022, que ostentaba hasta ahora el valor más bajo del último lustro.
Por cada nacimiento se producen más de cuatro muertes en Zamora
Si comparamos los nacimientos con las muertes que se han producido en la provincia en el primer semestre de 2026, la situación se recrudece ya que, aunque los fallecimientos han descendido respecto al año anterior, siguen siendo muy superiores, dejando patente que por cada nueva vida en la provincia se producen más de cuatro muertes, concretamente una media de 4,4 fallecimientos por nacimiento.




