Este 30 de noviembre, además de conmemorar la 19ª edición de la Jornada Ciudades por la Vida en recuerdo de la primera abolición de la pena de muerte en el Gran Ducado de Toscana (Italia) en 1786, Castilla y León tiene que celebrar que, gracias al trabajo de los grupos locales de Amnistía Internacional, tres localidades más se han unido a la iniciativa: Soria, Ávila y Onzonilla. Soria lo hizo a principios de año y Ávila lo ha aprobado recientemente en el pleno municipal, completando así las nueve capitales, a las que también se ha unido el municipio leonés de Onzonilla, que se suma a una lista en la que ya figuran multitud de localidades de la región.
Esta es una fecha que Amnistía Internacional aprovecha para denunciar a los países que continúan matando en nombre de la justicia. Una iniciativa internacional impulsada por la Comunidad de Sant’Egidio en la que participa Amnistía Internacional y a la que en Castilla y León se han sumado los ayuntamientos de más de una decena de localidades, y cada año se añaden nuevos nombres.
Este año participarán en la iniciativa 2.371 ciudades de todo el mundo, en España, son más de 80 los municipios inscritos a esta iniciativa y, en este 2021, más de 30 han realizado actos conmemorativos como la iluminación de edificios emblemáticos con sus respectivos ayuntamientos, así como jornadas divulgativas contra la pena de muerte en escuelas y universidades. Las localidades inscritas de Castilla y León han manifestado así su rechazo a la pena de muerte:
-En la provincia zamorana los ayuntamientos de Zamora, Benavente, Toro colgaron una lona contra la pena de muerte como miembros de la iniciativa Ciudades por la Vida.
Por su parte, Amnistía Internacional, como ya hizo el pasado 10 de octubre, Día Mundial Contra la Pena de Muerte, ha aprovechado la ocasión para recordar cómo muchas mujeres condenadas a muerte son víctimas de discriminación. Muchas de ellas ven cómo se les niega justicia por parte de algunos estados, quienes no tienen en cuenta que, antes del delito por el que fueron condenadas, sufrieron de manera prolongada violencia y abusos tanto físicos como sexuales, que, a su vez, dieron lugar al delito en cuestión.
Cada año, el número de ejecuciones en todo el mundo desciende. El año 2020 nos dejó un 26% menos de ejecuciones que en 2019, algo que da continuidad a la reducción que se registra año tras año desde 2015. Se trata de la cifra más baja en más de 10 años. Este considerable descenso está vinculado a la reducción del número de ejecuciones en dos de los países que históricamente han comunicado cifras elevadas de ejecuciones, Arabia Saudí e Irak, y, en menor medida, a algunas interrupciones declaradas como consecuencia de la pandemia de COVID-19. Entre los países que llevaron a cabo ejecuciones en 2020 destaca el caso de Egipto, que triplicó su cifra anual de ejecuciones respecto al año anterior, y también China, que anunció que se castigarían los actos delictivos que afectaran a las medidas de prevención de la COVID-19. Mientras tanto, en Estados Unidos, el gobierno de Trump reanudó las ejecuciones federales después de un paréntesis de 17 años, con la escalofriante cifra de 10 ejecuciones en menos de seis meses.
Actualmente, hay casi 30.000 personas condenadas a muerte en todo el mundo, si bien tan solo nueve países son responsables del 82% del total conocido: Irak, Pakistán, Nigeria, Estados Unidos, Bangladesh, Malasia, Vietnam, Kenia y Sri Lanka. Además, hay un número elevado de personas condenadas a muerte en países de los que no disponemos de cifras, como en Arabia Saudí, China, Corea del Norte, Egipto e Irán.



