Investigadores de la KU Leuven están utilizando simulaciones informáticas avanzadas y las últimas observaciones solares para predecir cómo se verá la corona solar durante el eclipse solar total del próximo 12 de agosto, que atravesará Groenlandia, Islandia, España y parte de Portugal, según ha informado la Agencia Espacial Europea (ESA).

Al comparar esas predicciones con la realidad, los científicos buscan mejorar los modelos utilizados para comprender el entorno magnético del Sol y perfeccionar la predicción del clima espacial.
Estos modelos son mucho más que predicciones visuales. Se trata de reconstrucciones digitales del entorno magnético del Sol, el mismo que determina el clima espacial y alimenta las tormentas solares en todo el Sistema Solar.
Al igual que ocurre con las previsiones meteorológicas en la Tierra, los pronósticos del clima espacial se basan en modelos informáticos para anticipar las condiciones futuras.
Al combinar las observaciones más recientes con simulaciones avanzadas, los científicos pueden estimar cómo evoluciona el entorno magnético del Sol y evaluar la probabilidad de que la actividad solar afecte a la Tierra. Como destacan los investigadores, "mejores modelos conducen a mejores pronósticos".
El eclipse actuará como una comprobación natural de la realidad. Al predecir el aspecto de la corona antes de la totalidad y comparar esas estimaciones con las imágenes reales del eclipse, los científicos podrán comprobar hasta qué punto sus modelos reproducen con precisión el entorno magnético tridimensional del Sol.
Esa tercera dimensión representa uno de los mayores desafíos para la predicción del clima espacial. Desde la Tierra, los científicos solo pueden observar un lado del Sol a la vez, lo que deja importantes lagunas en el conocimiento de su estructura magnética. Misiones futuras como Vigil pretenden ayudar a cubrir esas carencias observando el Sol desde una perspectiva diferente.
Mientras tanto, las simulaciones por ordenador constituyen la mejor herramienta para interpretar las imágenes bidimensionales del Sol y transformarlas en modelos completamente tridimensionales.
En conjunto, estas observaciones y modelos ofrecen una visión más completa de la actividad solar que afecta a la Tierra, lo que permitirá mejorar los pronósticos del clima espacial y emitir alertas más tempranas ante posibles tormentas solares peligrosas.
Todo ello dará más tiempo a operadores de satélites, astronautas y responsables de infraestructuras críticas para prepararse y minimizar los efectos de estos fenómenos.



