Un mapa de alta resolución elaborado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), a partir de datos captados por el satélite chino Sdgsat-1, reveló un aumento de la iluminación nocturna de tonalidad azul en numerosas zonas rurales españolas. Ahora, los científicos atribuyen de nuevo este fenómeno a la sustitución progresiva de las antiguas farolas de vapor de sodio por sistemas led de luz blanca fría, según recoge ICAL.
El trabajo, desarrollado en el marco del proyecto científico Ralan-Map EU, constituye uno de los análisis más detallados realizados hasta la fecha sobre la iluminación artificial nocturna en la Península Ibérica, Baleares, Canarias y Madeira, y un importante recurso de datos y evidencias para seguir avanzado en la compresión de cómo un cambio impulsado por criterios de eficiencia energética podría agravar problemas de contaminación lumínica.
El proyecto estuvo dirigido por el astrofísico de la UCM Alejandro Sánchez de Miguel, quien explicó en entrevista con Servimedia que este nuevo mapa permite observar desde el espacio "cómo está cambiando la composición espectral de la iluminación nocturna" en España. A su juicio, la capacidad de distinguir el color de las fuentes de luz supone "un avance relevante para comprender mejor los efectos de las nuevas tecnologías de alumbrado sobre el medio ambiente y la observación astronómica".
Gracias a imágenes con una resolución aproximada de 40 metros, el equipo español, basándose en las observaciones del satélite chino, logró una radiografía del alumbrado nocturno mucho más precisa que la ofrecida por los mapas convencionales.
La principal novedad es que la herramienta no solo mide cuánta luz se emite, sino también su temperatura de color. Esto permite diferenciar entre alumbrados cálidos, asociados a tonos amarillos y anaranjados, y alumbrados fríos, caracterizados por una mayor presencia de componentes azules. Según Sánchez de Miguel, numerosos municipios pequeños presentan ya una iluminación más fría que la observada en algunas grandes áreas urbanas.
Alteración de los ritmos circadianos
El equipo investigador al que está asociado el astrofísico De Miguel certificó que la luz azul se dispersa con mayor facilidad en la atmósfera que la emitida por las antiguas lámparas de sodio, lo que incrementa el resplandor del cielo nocturno visible a grandes distancias. Además, numerosos estudios científicos relacionaron la exposición a este tipo de iluminación "con alteraciones de los ritmos circadianos y con efectos negativos sobre insectos, aves y otras especies de hábitos nocturnos".
Los resultados adquieren especial relevancia en un momento en que miles de municipios europeos han renovado su alumbrado público mediante tecnología led para reducir el consumo energético. Sánchez de Miguel subrayó que el ahorro energético y la protección del cielo nocturno "no son objetivos incompatibles", pero advirtió de que "la elección de luminarias con un elevado componente azul puede tener consecuencias ambientales que deben tenerse en cuenta en la planificación urbana".
El mapa fue elaborado por la Universidad Complutense y el Centro Internacional de Investigación sobre Big Data para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (CBAS), vinculado a la Academia China de las Ciencias. Esta misión espacial fue diseñada específicamente para apoyar el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas mediante "sensores capaces de analizar la actividad humana y la iluminación artificial durante la noche".
Los responsables de este proyecto sugirieron que la herramienta puede ayudar a administraciones públicas, científicos y gestores del territorio a diseñar políticas de iluminación más sostenibles. El equipo de la UCM, por su parte, continúa ampliando el mapa a escala europea y utilizándolo en investigaciones sobre biodiversidad, salud y calidad del cielo nocturno, áreas en las que la contaminación lumínica se ha convertido en una preocupación creciente para la comunidad científica internacional, concluyó De Miguel.



