El 52% de los jóvenes de la Generación Z cree que llegará a tener una vivienda en propiedad a lo largo de su vida, de acuerdo con el informe global 'Life Aspirations 2026', publicado este lunes por Ipsos.
En términos generales, el 64% de los españoles considera que ser propietario de una vivienda es una señal importante de éxito en la vida, seis puntos por encima de la media global (58%). El dato sitúa a la vivienda prácticamente al mismo nivel que tener un empleo estable y a tiempo completo (65%).
Por detrás de empleo y vivienda, otros acontecimientos vitales quedan significativamente por detrás en la escala de prioridades. Solo un 23% considera que independizarse y mudarse a una vivienda propia es una señal importante de éxito, mientras que el 22% menciona convertirse en padre o madre y el 16% casarse o formalizar una unión de hecho.
Según explica el informe de Ipsos, la creciente importancia otorgada a la seguridad económica refleja las preocupaciones derivadas del elevado coste de la vida, la incertidumbre económica y las dificultades de acceso a la vivienda presentes en numerosos países.
GENERACIÓN Z: MISMAS ASPIRACIONES, MENOS EXPECTATIVAS
De su lado, los datos sugieren que las dificultades económicas y de acceso a recursos fundamentales no están modificando las aspiraciones de los jóvenes, sino su confianza en poder materializarlas.
En España, solo el 52% de los jóvenes de la Generación Z cree que llegará a tener una vivienda en propiedad a lo largo de su vida. Además, la Generación Z es la cohorte que experimenta una mayor carga emocional asociada a estos hitos vitales. El estudio muestra que los jóvenes son los más propensos a afirmar que se sentirían tristes si no consiguieran alcanzar estos objetivos.
El 62% se sentiría triste si no lograra estabilidad laboral, lo que supone el doble que cualquier otra generación; y un 53% admite que le afectaría emocionalmente si no consiguiera tener una vivienda propia, una diferencia de 13 puntos respecto a los boomers, 16 puntos frente a los millenials y 28 puntos con la Generación X. La misma dinámica se refleja también en cuanto a no poder independizarse, casarse, tener un hijo o una mascota.





