En Benavente hoy todas las conversaciones giran en torno a un mismo asunto: el eclipse total de sol. Pasear por sus calles significa escuchar hablar de gafas, miradores, quedadas para verlo juntos o de qué ocurrirá cuando el día se oscurezca. La ciudad vive las horas previos a uno de esos fenómenos únicos que, prácticamente, solo se viven una vez en la vida, motivo que ha hecho cambiar el pulso habitual de la localidad zamorana.

A pesar de ser pleno agosto y de que las calles ya acostumbran a llenarse de visitantes, la afluencia en este caso es aún mayor. Hay quienes estaban de paso y han decidido quedarse para contemplarlo en este área de totalidad, otros turistas que han llegado expresamente para la ocasión y vecinos de la zona que se preparan para vivir un acontecimiento que, para muchos, será irrepetible.
Uno de los lugares que concentrará todas las miradas son los Paseos de la Mota. Desde el mediodía, han comenzado a acercarse decenas de personas, especialmente turistas extranjeros, con la intención de asegurarse un sitio desde el que contemplar el cielo esta tarde. Y es que la expectación crece a medida que se acerca la hora señalada. "Yo creo que se ha creado mucha expectativa, pero es que es un evento que ocurre cada mucho tiempo", resume Juan, un benaventano que ha visto cómo su ciudad ebulle ante el fenómeno astronómico.
Para algunos, la experiencia no será nueva. Paloma ya contempló un eclipse total cuando era solo una niña, en Francia, y todavía conserva el recuerdo. "Se oscurece todo. No lo recuerdo tan oscuro como la noche, pero sí se ve muy distinto", explica. Ahora vuelve a ponerse las gafas para intentar verlo completo más cerca de su casa. Otros se estrenan en la totalidad y llegan con la incertidumbre propia de quien no sabe exactamente qué va a experimentar: "Me imagino que se oscurecerá como cuando es un día así de tormenta".
También hay familias que convierten este eclipse en el gran plan de la jornada. Fran cuenta que sus hijos están deseando verlo y que todos intentarán disfrutar del fenómeno. Porque si algo deja claro la imprescindible cita de esta tarde es que no se limita a los aficionados a la astronomía: el eclipse se ha convertido en una experiencia compartida que alcanza a vecinos, visitantes y familias que han decidido hacer un hueco para prestar atención al cielo durante sus vacaciones.
Hay quienes han llegado expresamente para vivirlo. Andrés Luis y su pareja proceden de Durango (Vizcaya) y han hecho parada en Benavente para pasar la noche y aprovechar la ocasión. "Queríamos que fuese mañana, pero no hay manera", bromea sobre la imposibilidad de mover la fecha del eclipse. Él ya vio un fenómeno similar en 1999, aunque en aquel caso fue parcial. "Hay que verlo, porque probablemente sea el último que pueda disfrutar", reconoce, consciente de la dificultad de volver a encontrarse con un fenómeno semejante sin desplazarse miles de kilómetros.
La ciudad nota la llegada de visitantes, también en los comercios. Pero destacan en este caso que lo más llamativo no es solo la cantidad, sino el perfil: "Se nota que son más esporádicos, de un día, dos días. No es gente que viene al pueblo a pasar el verano". En Benavente se cruzan así quienes ya estaban disfrutando del verano en la comarca con quienes han elegido la ciudad como destino precisamente por el eclipse.
En la Oficina de Turismo la dimensión del fenómeno se percibe todavía con más claridad. "Llevo dieciocho años aquí y jamás habíamos llegado a estos niveles", explica Patricia, una de las trabajadoras. Han atendido a visitantes llegados desde numerosos países y a familias que han recorrido cientos de kilómetros para que sus hijos puedan vivir la experiencia. "Ha venido un matrimonio danés que nos contaba que quieren que sus hijos disfruten de este momento porque quizá no vuelva a tener lugar en la zona durante años", relata sobre una de esas familias. Entre los visitantes hay belgas, holandeses, polacos, británicos, franceses y daneses. Algunos han reservado con años de antelación, otros han cambiado su ruta a última hora para asegurarse un lugar desde el que contemplar la totalidad. Desde la Oficina de Turismo expresan que, precisamente todos estos turistas internacionales "están entusiasmados, irradian felicidad".
El Parador de Benavente es uno de los termómetros de esa llegada internacional. "El Parador lo tenemos completo por belgas y holandeses desde hace dos años y medio", cuentan en la Oficina de Turismo. Hasta tal punto que, según explican, una pareja española alojada allí parecía ser una excepción: "Nos decían que seguramente fueran los únicos españoles porque solo se escuchaba hablar inglés en el Parador, pero es que nos contaron que habían reservado hace más de dos años". Esta tarde, además, llegarán tres autocares con visitantes procedentes del Reino Unido desde Zamora, mientras otros visitantes nacionales se han desplazado desde Asturias debido a que la previsión apunta a que allí las nubes puedan jugar una mala pasada.
La otra gran historia de estas horas previas se cuenta a través de las gafas de eclipse. En las farmacias se han agotado las existencias y la búsqueda se ha convertido en una carrera contrarreloj. "Es una locura el tema de las gafas», resume una de las trabajadoras de una farmacia del centro de Benavente. En su establecimiento calculan que desde ayer han llegado solo a su local hasta 500 personas preguntando por la disponibilidad de estas gafas tan codiciadas: "El volumen es exagerado. 500 seguro". La Oficina de Turismo lleva días intentando localizar existencias en distintas farmacias y derivando a los visitantes allí donde quedaba alguna unidad, pero desde este martes se convirtió en tarea imposible.
También es una de las preguntas que los visitantes le realizan a la Policía Local que ya vigila los Paseos de la Mota —junto a cuáles serán los puntos de este extenso espacio donde se disfrutará mejor del evento—. Sin embargo, para todos aquellos que se desplacen hasta Benavente para disfrutar del eclipse, hay que destacar que la Diputación tiene previsto repartir cientos de gafas gratuitas en los Paseos de la Mota a partir de las seis de la tarde.
Será entonces cuando la espera llegue a su máximo: familias con niños, turistas extranjeros, viajeros llegados de otras provincias y vecinos de Benavente compartirán ese lugar mirando al cielo. El eclipse en Benavente comenzará a las 19.33 horas y se prolongará cerca de dos horas, hasta las 21.23, prácticamente hasta la hora de la puesta de sol. Sin embargo, el instante que todos esperan llegará entre las 20.29 y las 20.30 horas, cuando la totalidad durará aproximadamente un minuto y veinte segundos en la ciudad.

"Esto es un evento excepcional", resumía uno de los testimonios. Y esa es precisamente la sensación que se respira hoy en Benavente: la de estar ante algo que apenas durará unos minutos, pero que ha conseguido llenar hoteles, movilizar familias, vaciar los comercios donde se han vendido gafas y convertir una tarde de agosto en una fecha que la ciudad y los aficionados llevan meses esperando.



