Siempre que se avecina una cita con las urnas, ineludiblemente, sale a la palestra un viejo debate al que nunca se ha conseguido decir adiós: ¿Es justa la Ley D’Hondt?
Este sistema, es un método de promedio mayor para asignar escaños o concejales en los sistemas de representación proporcional por listas electorales caracterizado por dividir mediante sucesivos divisores los totales de los votos obtenidos por los distintos partidos, dando secuencias de cocientes decrecientes para cada partido y asignando los escaños a los promedios más altos. En definitiva, un sistema que tiene a beneficiar a los partidos grandes y perjudicar a los pequeños o independientes.
En los últimos días, Alberto Nuñez Feijoó ha presentado una propuesta que está dando mucho que hablar y es que, sin cambiar el reparto de escaños o concejales, ha propuesto que directamente sea la lista más votada la que gobierne los ayuntamientos, evitando que pactos entre partidos manden a la oposición a la lista más votada.
Esta medida, de dudosa legalidad por ser contraria a la lógica parlamentaria, la cual recoge en la constitución que deben gobernar las fuerzas capaces de pactar programas de gobierno beneficiosos para la sociedad, es contraría a la cultura política europea.
En Zamora, las últimas elecciones municipales de 2019, congregaron a la población en torno a los 248 ayuntamientos que constituyen la provincia y en los que, a día de hoy, tan solo en 9 de ellos no gobierna la lista más votada.
Esto significa que en un 96,37% de los Ayuntamientos de la provincia de Zamora se ha impuesto como alcalde aquel que logró convencer a un mayor número de votantes en su municipio.
Los municipios en los que los pactos entre diferentes fuerzas políticas evitaron que la lista más votada accediera a la alcaldía en Zamora son los siguientes:

El PSOE es el partido más perjudicado, habiendo perdido la alcaldía de hasta tres municipios en los que logró el mayor número de votos mientras que Por Zamora perdió dos alcaldías y el Partido Popular e Izquierda Unida, una.



