De la universidad al campo: la historia de Rodrigo López, un joven de 23 años que se enamoró de la ganadería en Zamora

Rodrigo López dejó la carrera de Fisioterapia en su segundo año para dedicarse al amor de su vida: la ganadería.

Rodrigo López en su explotación ganadera
Rodrigo López en su explotación ganadera

La agricultura es uno de los sectores más envejecidos de la provincia de Zamora, y en la última década ha perdido cerca de un millar de trabajadores del campo, tal y como se desprende de los datos del ministerio de la Seguridad Social. Sin embargo, hay historias como la de Rodrigo López que invitan al optimismo. 

A sus 23 años este joven, natural de Aranda de Duero, dejó la carrera de Fisioterapia para dedicarse a ganadería en la localidad de Castroverde de Campos, donde ha encontrado " a su gran amor", tal y como él mismo asegura. Su historia comenzó durante el confinamiento, ya que se trasladó hasta Zamora, para vivir con su novia Andrea, natural de este municipio. 

"Estaba haciendo la carrera, un fin de semana previo a la pandemia me vine a ver a mi novia al pueblo y justó cerraron todo. Durante la cuarentena me fui enamorando de esta vida y del cuidado de las ovejas", asegura Rodrigo quien no volvió a ser el mismo tras esta experiencia: "Cuando todo volvió a la normalidad, me di cuenta de que aquí, y dedicándome a esto era verdaderamente feliz y estoy encantado". 

Este joven además de compaginar sus estudios universitarios ya contaba con un grado superior y había trabajado en el sector servicios, pero el tiempo que pasó viviendo el día a día en la explotación de su suegro durante la cuarenta, le sirvió para descubrir que su verdadera vocación estaba en el campo. 

Los inicios nunca son fáciles: "Parece que todo lo que te encuentras son trabas"

 

Pese a que el amor por la ganadería ya había germinado en Rodrigo, los inicios le hicieron ver que no todo era tan fácil. "He tenido que aprender desde cero lo bueno, lo malo y lo regular, pero la libertad y a calidad de vida ya no lo cambio por nada", asegura el joven. Para iniciarse en este camino necesitó realizar un curso de incorporación a la empresa agraria y aunque sus inicios son junto a su suegro, la idea de este joven es ampliar la explotación que actualmente cuenta con 400 cabezas de ganado. 

"El mayor problema que he encontrado es en la tardanza de ayudas y subvenciones que hacen falta para poner todo en marcha. Entiendo que se tienen que cerciorar que te dedicas a ello, pero llegan tarde, y empezar desde cero es casi misión imposible, he estado hasta el cuello", asegura Rodrigo al tiempo que agota los últimos minutos para regresar al trabajo a la explotación.

"Estaba haciendo la carrera, un fin de semana previo a la pandemia me vine a ver a mi novia al pueblo y justó cerraron todo. Durante la cuarentena me fui enamorando de esta vida y del cuidado de las ovejas"

 

Rodrigo López en su explotación ganadera
Rodrigo López en su explotación ganadera

 

 

"Mi familia me apoyó desde un inicio. Otros ganaderos me dicen que es muy duro"

 

La vida de Rodrigo era hasta el momento el arquetipo de un joven de su edad, pero entonces llegó el momento de darle la noticia a su familia. "Tengo dos hermanos, y siempre han querido lo mejor para nosotros y nos han dado la libertad para hacer lo que nos hace felices, es verdad que un principio les chocó, pero en un par de días ya me brindaban todo su apoyo y me han estado ayudado con todo el papeleo", asegura el joven ganadero esbozando una sonrisa recordando como les dio la noticia. 

Pero este cambio de vida no solo extrañó a su familia, los habitantes de Castroverde también recibieron con sorpresa la llegada del joven.

"Es cierto que otros ganaderos de la zona me decían que esto es muy difícil que sea rentable y que es un trabajo muy duro, pero es que es donde verdaderamente soy feliz, y sé que tiene mucho esfuerzo, pero es lo que me gusta, reitera mientras recuerda su primer trabajo en la localidad como socorrista en la piscina municipal. 

"Me da rabia que los mayores que llevan toda la vida en esto, digan que las ovejas de leche desaparecenrán en diez años o menos. Pienso que sí la mayoría de jóvenes supiesen como se vive de ellas y la calidad de vida que tienes, trabajaría de ello mucha más gente", asegura.

 

Un trabajo de 24 horas los 365 días del año 

 

El trabajo de Rodrigo comienza desde las ocho de la mañana entrando en las instalaciones y controlando "que todo está bien". Tras ello comienzan las labores de ordeño, de preparación del pienso, dar de comer a las ovejas, vacunar a los ejemplares que les toque y en definitiva una atención constante. 

"También asistimos los partos de las ovejas que están preñadas, sacamos los corderos... yo todo esto lo he aprendido de cero y ha sido mi suegro quien ha tenido que tener paciencia", asegura entre risas dejando claro que también le ha "apoyado en todo momento y el volumen de trabajo se hace más llevadero entre los dos". 

 

"Los jóvenes deberían abrir los ojos porque nos están acomodando"

 

El caso de Rodrigo en la provincia de Zamora es todo un fenómeno ya que el éxodo rural, sumado a la falta de natalidad, deja a los pueblos de nuestra provincia bajo mínimos de jóvenes. En este sentido, el protagonista de esta historia pide a los jóvenes que: "abran los ojos". 

"Nos están acomodando, pensamos que por cobrar cuatro duros y vivir la vida ya está todo hecho. Pero hay que abrir los ojos, estoy seguro de que cualquiera que se viene un par de días, vería que el sector primario es lo que mueve todo. Yo también pensaba que esto era más fácil, pero cualquiera se enamoraría de la tranquilidad del campo y que hay muchas más cosas y hay que apostar por los pueblos". 

 


 

 

 

 

 

 

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