Cerca de 3.000 personas evacuadas y realojadas han recibido atención psicológica este verano tras los incendios registrados en Castilla y León, a través del Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias (GRIPDE) del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León.

El fuego obliga a abandonar casas, pueblos y vidas cotidianas en cuestión de minutos. Pero para quienes han sido evacuados, la emergencia no termina cuando las llamas se alejan. El miedo, la incertidumbre, el insomnio o la impotencia pueden permanecer mucho después de que el incendio haya sido controlado.
Un centenar de psicólogos especializados permanece disponible durante la época de peligro alto de incendios para ser activado por Protección Civil a través del Centro Coordinador de Emergencias. Este verano, profesionales procedentes de Valladolid, Ávila, Segovia, Salamanca, Palencia, Burgos y León han participado en dispositivos desplegados en Burgohondo, Fermoselle y Segovia.
"Prestamos atención las 24 horas, en turnos de mañana, tarde y noche", explica Nieves Andrés, coordinadora del GRIPDE. Solo en el dispositivo de Burgohondo se contabilizaron 101 desplazamientos de profesionales entre el 23 y el 30 de julio.





