Hay preguntas que regresan cuando la actualidad recupera viejas imágenes. La declaración este pasado viernes de la Emergencia de Interés Nacional por los incendios que afectan a Ávila y Madrid ha hecho que muchos vuelvan la vista a Zamora. No es una comparación nacida de la política, sino de los datos.

En el verano de 2022 la provincia vivió la mayor catástrofe forestal de su historia. Ardieron más de 65.000 hectáreas, murieron cuatro personas y los incendios obligaron a realizar 5.390 evacuaciones, según el balance oficial de Protección Civil. Sin embargo, la gestión nunca dejó de estar en manos de la Junta de Castilla y León.
Cuatro años después, el Gobierno ha decidido activar por primera vez la Emergencia de Interés Nacional para unos incendios forestales al amparo de la Ley 17/2015 de Protección Civil.
La comparación es inevitable. La explicación, bastante más compleja.
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Dos incendios que marcaron una provincia
El primero comenzó el 15 de junio de 2022 entre Sarracín de Aliste y Ferreras de Arriba. Un rayo, altas temperaturas y unas condiciones meteorológicas extremas bastaron para desencadenar un incendio que acabaría calcinando cerca de 30.000 hectáreas.
Apenas un mes después, otro rayo provocó el incendio de Losacio. Cuando fue extinguido, otras 36.000 hectáreas habían desaparecido bajo las llamas. Nunca antes Zamora había sufrido una sucesión de incendios de semejante magnitud. El impacto fue mucho más allá del paisaje.
Cuatro personas perdieron la vida, entre ellas un bombero forestal y un pastor. Miles de vecinos abandonaron sus casas. Decenas de municipios fueron evacuados. La línea ferroviaria entre Zamora y Galicia permaneció cortada, carreteras quedaron intransitables y centenares de efectivos de distintos puntos de España participaron durante semanas en un operativo que movilizó a la Unidad Militar de Emergencias, brigadas estatales y recursos enviados por otras comunidades autónomas.
Las cifras sitúan aquellos incendios entre los mayores registrados en España durante las últimas décadas.
Qué dice el BOE para declarar la Emergencia Nacional
La Orden INT/748/2026, publicada este viernes, explica por qué el Ministerio del Interior ha decidido asumir la dirección de la emergencia.
No habla de hectáreas.
Tampoco fija un número de víctimas o de evacuados.
Los argumentos son otros: la existencia de varios incendios activos de forma simultánea, la rapidez con la que evolucionan, el riesgo para la población, unas condiciones meteorológicas especialmente adversas y la necesidad de coordinar recursos de distintas administraciones bajo un mando único.
Esos son los criterios previstos por la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil para declarar una Emergencia de Interés Nacional.
La norma, de hecho, no establece ningún umbral automático que obligue al Estado a asumir el mando cuando un incendio supera una determinada superficie o provoca un determinado número de fallecidos.
Los datos frente a frente
La comparación, sin embargo, ofrece una fotografía llamativa.
| Zamora 2022 | Ávila-Madrid 2026 | |
|---|---|---|
| Hectáreas afectadas | Más de 65.000 | Balance provisional, muy inferior |
| Fallecidos | 4 | Sin víctimas mortales confirmadas |
| Evacuaciones | 5.390 | Más de 10.000 |
| UME | Sí | Sí |
| Recursos estatales | Sí | Sí |
| Emergencia de Interés Nacional | No | Sí |
La diferencia más evidente no está en el balance final de los incendios, sino en la gestión de la emergencia.
Mientras en Zamora el operativo permaneció bajo la dirección del Plan INFOCAL de Castilla y León, ahora el Ministerio del Interior ha considerado necesario asumir directamente la coordinación de todos los recursos desplegados.
Una comparación con matices
Eso no significa necesariamente que ambas situaciones fueran idénticas.
Los incendios declarados ahora afectan de forma simultánea a dos provincias y su evolución obligó al Gobierno a valorar que era necesaria una dirección estatal única.
En 2022 también participaron medios de distintas administraciones y la Unidad Militar de Emergencias, pero el operativo autonómico nunca dejó de dirigir la extinción. Ahí reside buena parte del debate.
Los incendios de Zamora fueron más extensos y dejaron un balance humano más grave. Los de Ávila y Madrid han motivado, en cambio, la primera declaración de Emergencia de Interés Nacional por incendios forestales desde que existe la actual Ley de Protección Civil.
La legislación no permite concluir que una emergencia deba declararse en función de las hectáreas quemadas o del número de víctimas.
Pero la comparación sí deja una pregunta abierta.
¿Qué pesa más a la hora de activar el máximo nivel de Protección Civil: las consecuencias que acaba dejando un incendio o las necesidades de coordinación que plantea mientras sigue activo?
Es una cuestión que la ley responde solo en parte. El resto pertenece ya al terreno de las decisiones técnicas y políticas. Y es precisamente ahí donde, cuatro años después, Zamora vuelve a mirar a aquel verano de 2022.




