Muchas veces se ha hablado de ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Pese a que políticos y administraciones se niegan a hablar de ello, lo cierto es que las voces son escuchadas de diferente forma en función de su procedencia, y en mayor medida, de los votos que pueda dar en las futuras elecciones.
Las voces de la España vaciada bajan en número con el paso de los meses y es que la despoblación azota con dureza a la provincia de Zamora, una tierra a la que lejos de ayudarla a sobrevivir hay decisiones que parecen ir encaminadas a una muerte lenta y dolorosa.
El desdoblamiento de la N-122 es una eterna reclama de los ciudadanos zamoranos, que ven urgente dejar de compartir espacio con un sinfín de vehículos pesados. Sin embargo, la urgencia de los ciudadanos por dejar atrás los índices de siniestralidad de la carretera más peligrosa de la comunidad no se traduce en más que campañas de control y sensibilización por parte de la Dirección General de Tráfico, sin que el Gobierno dé por fin un empujón definitivo a la A-11.
El pasado 16 de marzo, se aprobó por fin la construcción del primer tramo de la A-11 entre Zamora y Portugal. Un tramo de poco más de un kilómetro que para los ciudadanos es algo parecido a una broma de mal gusto.
14 fallecidos en los últimos tres años es el balance que acumula la N-122 tanto en el tramo comprendido entre Valladolid y Soria como en los setenta kilómetros que recorren la provincia de Zamora, desde la capital a la frontera con Portugal, lo que la convierte en la vía más letal de la comunidad.
Y es que, pese a que el número de fallecidos no es el más alto de las carreteras de Castilla y León puesto que la A-62 contabiliza 18 víctimas mortales, lo cierto es que la citada autovía registra una intensidad de tráfico tres veces superior a la media que se registra en la N-122.
Asimismo, a la lista negra de fallecidos en la N-122 en los últimos tres años, hay que añadir las tres personas que han perdido la vida en lo que va de 2023, uno de ellos en territorio zamorano, cuando el vuelco de un turismo dejó también dos heridos de gravedad.
No obstante, más allá del número de fallecidos, la peligrosidad de la vía es palpable en el elevado número de accidentes que tienen lugar en la misma, apareciendo un tramo en las inmediaciones de Trabazos entre los más peligrosos de todas las carreteras de la comunidad, tal y como señala el informe que el Real Automóvil Club de España (RACE) y en el que se tuvo en cuenta la siniestralidad del periodo 2019-2021, la cifra de accidentes y la frecuencia diaria de vehículos que soporta la plataforma.
En 1993, la Junta declaró ''prioritario'' el desoblamiento de la vía y la construcción de la A-11 pero, sin embargo, 26 años después y ocho gobiernos, tan sólo se han puesto en servicio 182 kilómetros de los más de 400 que están proyectados, lo que ha terminado por agotar la paciencia de los afectados, que ven como su voz, es nuevamente olvidada.
Y es que, tal y como recoge la Agencia ICAL, la plataforma 'A-11 Pasos de Peñafiel', una de las más activas y reivindicativas, apunta a una ''zona de baja densidad de votos'' como el principal motivo del retraso pese a ser catalogada de estratégica por los expertos para el desarrollo de la zona y las relaciones con el país vecino.
Alfredo Molinero, portavoz de la plataforma, lamenta que la peligrosidad e incomodidad de la N-122 es una demostración más del abandono de las zonas rurales. “Qué trabajador de Valladolid o Aranda va a querer establecer su residencia en los pueblos ubicados a los lados de la N-122 y tener que enfrentarse todos los días al riesgo y la incomodidad de esta peligrosa carretera”, se preguntó.
Un motivo y una razón para que los ciudadanos muestren su descontento ante el flagante incumplimiento repetido en el tiempo de una promesa electoral que, mientras pasa el tiempo, no hace más que ahondar en la herida de una provincia que poco a poco se desangra con la sensación de que lo que pasa aquí, aquí se queda y que de los problemas de los zamoranos, si no dan votos, no interesan.



