El presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, ha optado este miércoles por no aclarar las cuestiones relacionadas con la denuncia por presunto acoso laboral que afecta a la institución provincial y que ya está judicializada. Preguntado por si pidió a la funcionaria implicada que aceptara un cambio de puesto, Faúndez evitó entrar en el fondo del asunto.

“Mire, duermo muy a gusto todos los días, y además en este asunto, que es un tema que está judicializado, lo que diga su señoría cuando lo tenga que decir será lo que acatará la Diputación. Punto”, respondió el presidente.
Insistido de nuevo sobre su supuesta intervención directa en el cambio de puesto de la trabajadora, Faúndez reiteró su negativa a profundizar en los hechos: “Es un tema que está judicializado, y a partir de ahí, lo que diga el juez en su momento. Punto”.
Las respuestas del dirigente provincial dejan sin aclarar una de las cuestiones centrales del procedimiento: si existió o no una petición directa a la funcionaria para que aceptara dicho cambio, algo que según se puso sobre la mesa en el juicio celebrado la semana pasada habría sido mencionado en el proceso.
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Mientras tanto, la Diputación mantiene su posición de esperar a la resolución judicial, en un caso que sigue abierto y que coloca bajo el foco la gestión interna de la institución.
“Lo que diga su señoría será lo que acatará la Diputación”, insistió Faúndez, cerrando cualquier valoración política o administrativa sobre un asunto que, por ahora, queda exclusivamente en manos de los tribunales.





