Un ovillo de lana sobre la mesa, el manejo de la aguja y la abuela que enseña a su nieta a dar sus primeras puntadas. Imágenes que quedan guardadas en la retina de muchas personas, que se convierten en entretenimiento para otras pero que, sobre todo, son capaces de atravesar generaciones.
En muchos pueblos de Zamora, la labor de tejer ha ido mucho más allá de un simple oficio o afición. Ha sido el motivo para reunirse, conversar y crear comunidad entre vecinas, conservando unos conocimientos solo capaces de sobrevivir si alguien decide enseñarlos. Con este propósito nació el Encuentro anual de Tejedoras Rurales de la provincia de Zamora, que durante este sábado celebra su tercera edición en Videmala.
"Si no nos encargamos de transmitirles a los que vienen detrás todo lo que nos enseñaron las que venían antes, esto se va perdiendo", reflexiona Noelia Fraile, una de las impulsoras de esta iniciativa que comenzó hace ya tres años. Una cita que fue creada por un grupo de aficionadas al arte de tejer y que, convocatoria tras convocatoria, ha ido creciendo. En esta tercera edición reúne a participantes de distintos puntos de la provincia e incluso de fuera de ella.
En el caso personal de Noelia, esa transmisión entre generaciones de la actividad no es solo una idea, sino un recuerdo de su infancia. "Es algo que ha estado a mi alrededor toda la vida. Me sentaba a ver a mi abuela, siempre haciendo jerséis. O mi otra abuela, que hasta el último día estuvo haciendo calcetines", relata.
Ahora es ella quien procura mantener vivo ese legado. Comenta que su hija, de 22 años, no teje de forma habitual, pero sabe hilar y conoce distintas técnicas porque, explica, su abuela y otras vecinas del pueblo se encargaron de enseñárselo cuando era pequeña.
Y este deseo de abrir las labores a nuevas generaciones es una de las novedades de esta edición: el tercer Encuentro de Tejedoras incorpora un taller participativo a partir de las 12:00 horas en el que cualquier persona que se acerque puede descubrir y participar de estas técnicas artesanales. "Queremos que sea una fiesta para todos, que no sea solo la nuestra", señala Noelia Fraile, convencida de que compartir estas experiencias enriquece el evento.
La otra gran novedad es que la cita cuenta con un marcado carácter solidario. El encuentro servirá como punto de recogida de labores de ganchillo que irán destinadas a la residencia de mayores de Almaraz de Duero, donde una de sus trabajadoras, que colabora con la organización, está impulsando un proyecto para decorar las instalaciones con piezas artesanales de este tipo.
Será además la encargada de impartir el taller y traerá alguno de los trabajos que también realizan en la residencia: "Va a traer una muestra de las labores que hacen allí en la residencia, que la verdad es que son muy bonitas", adelanta Fraile. De este modo, el encuentro se convertirá en una reunión de personas unidas por una misma pasión, pero también será un intercambio de sus creaciones más especiales.
Este III Encuentro de Tejedoras da comienzo a las 10:00 horas, aunque ya desde las 9:30 las participantes serán recibidas con un desayuno. A las 11:00 horas, tendrá lugar la presentación oficial del encuentro, momento en el que también se dará a conocer la localidad que acogerá la próxima edición. Después, llegará el taller y, para cerrar la mañana, se dispondrá un aperitivo para participantes y visitantes.
Mientras todo eso ocurre, estarán disponibles y abiertos los stands, llegados desde diferentes puntos, con las creaciones realizadas en directo que los asistentes podrán contemplar. Habrá demostraciones del bordado carbajalino, de Carbajales de Alba, encaje de bolillos desde El Cubo de Tierra del Vino, el proceso completo de transformación de la lana que exhibirán las participantes sanabresas, además de los trabajos llegados desde San Marcial, Valdeperdices —sede de la pasada edición—, Boadilla de Rioseco (Palencia) y las muestras de la propia residencia de Almaraz.

Aunque el encuentro nació de la iniciativa de un grupo de tejedoras, su organización moviliza cada año a todo el pueblo anfitrión. En esta edición, la logística corre a cargo de la Asociación Cultural de Videmala, con su presidenta Dominga López a la cabeza, que lleva meses preparando todos los detalles. "Videmala lleva un año trabajando con la vista puesta en el sábado", destaca Noelia Fraile, asegurando que la implicación de la asociación ha sido "espectacular", ya que "no se les ha escapado ningún detalle".
"De todo hacemos una fiesta", resume entre risas y cierta emoción sobre el ánimo de la organización. Y es que la experiencia de las dos ediciones anteriores invita al optimismo. Confía en que Videmala repita ese ambiente de convivencia en el que las agujas, la lana y el ganchillo son solo una parte más del evento. Un encuentro en el que el verdadero hilo conductor es el sentimiento de comunidad y de divulgación de unas labores que pretenden perdurar con el paso del tiempo en la provincia.



