Desde las once y media de la mañana, los autobuses y los coches particulares comenzaban a dejar a las águedas en Alcañices. El trabajo de seguridad y coordinación de la Guardia Civil, con el apoyo de Protección Civil, resultaba clave para que el acceso al pueblo fuera fluido y se desarrollara sin incidentes.
Poco a poco, el colorido de los trajes regionales empezaba a invadir esta localidad zamorana y los ríos de mujeres y estandartes se acercaban hasta la Plaza Mayor, lugar en el que iba a comenzar el calendario de actividades. Los paraguas tomaban un protagonismo indeseado, pues la lluvia amenazaba con arruinar la fiesta y empapar los costosos trajes que lucían las mujeres. Pero como si fuera premonitorio, poco antes de las doce y media de la mañana salía el sol para que la fiesta pudiera ser completa. “Tenemos poder hasta para espantar la lluvia”, decían entre risas un grupo de mujeres.
La presidenta de la Diputación, Mayte Martín Pozo, también llegaba con tiempo para poder charlar con todas las mujeres que se concitaban en la principal plaza de Alcañices. “Es la mejor presidenta de la historia de la Diputación”, comentaba una mujer a la vez que abrazaba y besaba con efusividad a Martín Pozo. Una presidenta de la Institución Provincial que no escatimaba en tiempo para hacerse fotos con los grupos de águedas presentes.
Unas mujeres que hacían corrillos, charlaban y hablaban de algunos detalles de las indumentarias. “Este año estreno este pañuelo, que lo he bordado especialmente para este encuentro”, explicaba una mujer, que desvelaba que le gusta estrenar algún elemento en cada uno de los encuentros de águedas.
Así llegaban las doce y media, momento de comenzar las actividades y de reivindicar el papel de las mujeres. “Que no se le ocurra a ningún marido aparecer por aquí”, reían unas mujeres mientras Martín Pozo ofrecía su discurso ante una plaza abarrotada de féminas. Así, entre risas, humor y buen ambiente pasaba una jornada en la que las mujeres agrandaban, todavía más, su mando dentro de la provincia.



