Hay imágenes que terminan formando parte de la identidad de un lugar. En Camarzana de Tera, una de ellas es La Niña, el mural que durante años ha mirado al río y que ahora vuelve a hacerlo tras completar un proceso de restauración que ha supuesto todo un reto para sus creadores.
Carlos y Óscar, autores del mural, llevaban 17 años sin pintar juntos. Desde entonces, sus caminos profesionales han tomado direcciones muy diferentes y actualmente son profesor e ingeniero de Caminos. Volver a enfrentarse juntos a una pared después de tanto tiempo ha convertido la restauración en una experiencia especialmente significativa para ambos.
"Ha sido una experiencia muy especial", explican los autores, que reconocen que recuperar la técnica del spray después de tantos años ha sido uno de los principales desafíos.
Los degradados entre tonos y los trazos finos necesarios para los pequeños detalles requieren una gran precisión. La presión ejercida sobre la boquilla resulta fundamental para conseguir el resultado deseado y recuperar esa sensibilidad después de 17 años sin pintar ha formado parte del propio reto.

Un proceso de restauración delicado
El trabajo comenzó con la retirada de la capa de pintura que había cubierto el mural. Carlos y Óscar utilizaron rodillo, agua y espátula, avanzando cuidadosamente para intentar conservar la pintura original que todavía permanecía debajo y evitar alcanzar la piedra de la pilastra.
Una vez recuperada la superficie, volvieron a encajar la imagen y comenzó el proceso de repintado. Poco a poco fueron recuperando los volúmenes, los tonos y los pequeños detalles hasta devolver a La Niña su expresión y su característica mirada.
El resultado vuelve a situar al mural frente al Tera, recuperando una imagen que durante años ha acompañado a vecinos y visitantes de Camarzana.
Durante los días que ha durado la restauración, los autores han recibido numerosas muestras de cariño de amigos, vecinos y personas que regresan cada verano al río y que conservan recuerdos vinculados al mural.
"Eso nos ha hecho comprender todavía más lo que significa para Camarzana", explican.
Para Carlos y Óscar, La Niña ya ha dejado de ser únicamente una obra realizada por ellos hace años y se ha convertido en una imagen compartida por todo un pueblo.
"La Niña vuelve a pertenecer al Tera. Ahí es donde tiene que estar", aseguran. "Ya no es solamente una obra que pintamos Óscar y yo hace años; es parte del pueblo y también de todas las personas que pasan a su lado, levantan la mirada y se detienen unos segundos ante sus ojos", añaden.
Los autores han querido agradecer el cariño recibido durante el proceso y han destacado especialmente el apoyo del Ayuntamiento de Camarzana de Tera para hacer posible la restauración, así como la implicación de su alcalde, Jaime, que ha estado pendiente durante todo el proceso y les ha ayudado en todo lo necesario.
"Ha sido un verdadero placer devolverle la mirada al Tera", concluyen.



