a noche de San Juan está rodeada de rituales, hogueras y creencias populares, pero pocas leyendas tienen tanta fuerza en Zamora como la del Lago de Sanabria. Generación tras generación se ha transmitido la historia del desaparecido pueblo de Valverde de Lucerna, una narración que mezcla solidaridad, castigo y misterio y que, para muchos, sigue viva cada 23 de junio.
La leyenda cuenta que un peregrino llegó al pueblo pidiendo limosna y refugio. Ningún vecino quiso ayudarle, salvo unas panaderas que le ofrecieron cobijo y compartieron con él el pan que estaban horneando. Como recompensa, la masa comenzó a crecer de forma milagrosa hasta desbordar el horno. Entonces, el peregrino anunció el castigo que recibiría el pueblo por su falta de caridad.
Clavó su bastón en el suelo mientras pronunciaba un antiguo conjuro:
"Aquí clavo mi bastón,
aquí salga un gargallón,
aquí cavo mi ferrete,
que salga un gargallete."
Al instante, el agua brotó con fuerza e inundó por completo Valverde de Lucerna, salvándose únicamente el horno donde trabajaban aquellas panaderas. Según la tradición, esa pequeña isla que hoy emerge en el Lago de Sanabria sería el único vestigio del antiguo pueblo.
Las campanas que suenan bajo el agua
La leyenda continúa relatando que los vecinos intentaron rescatar las campanas de la iglesia utilizando dos bueyes. Solo consiguieron sacar una. Mientras la otra se hundía definitivamente, ambas campanas mantuvieron un último diálogo:
"Tú te vas, Verdosa,
yo me quedo Bamba
y hasta el fin del mundo
no seré sacada."
Desde entonces, la tradición asegura que durante la noche de San Juan las personas de buen corazón pueden escuchar el tañido de esa campana desde el fondo del lago, un sonido que se pierde entre el silencio de la madrugada sanabresa.
Una leyenda inmortalizada por Unamuno
El escritor Miguel de Unamuno se inspiró en esta historia para crear el pueblo de Valverde de Lucerna en su novela San Manuel Bueno, mártir. En uno de los pasajes más conocidos dejó escritos estos versos:
"Campanario sumergido
de Valverde de Lucerna,
toque de agonía eterna
bajo el agua del olvido..."
Más allá de su carácter legendario, esta historia forma parte del patrimonio cultural de Sanabria y cada noche de San Juan vuelve a despertar la imaginación de quienes se acercan al lago esperando, quizás, escuchar el eco de aquellas campanas que, según la tradición, nunca dejaron de sonar.




