Un pueblo de Aliste afronta en pleno 2026 problemas con el agua que afectan a sus vecinos y con los cuales, según denuncian, llevan años sin una solución definitiva.
"Parece una situación propia de otros tiempos, pero está ocurriendo en 2026 y en la provincia de Zamora", expresan. Los vecinos de San Cristóbal de Aliste vuelven a enfrentarse a un problema tan básico como grave: la falta de agua en condiciones adecuadas para el consumo y para las necesidades cotidianas.
Según denuncian los vecinos, actualmente el agua disponible no permite garantizar con normalidad actividades tan esenciales como beber, ducharse o lavar la ropa. La solución provisional pasa por la llegada, previsiblemente la próxima semana, de una planta potabilizadora portátil enviada por la Diputación, una medida de emergencia que pone de manifiesto la gravedad de la situación.
La pregunta que muchos residentes se hacen es inevitable: ¿cómo es posible que un pueblo tenga que recurrir en 2026 a una planta potabilizadora portátil para disponer de agua en condiciones?
Un problema que lleva años sin resolverse
El problema no sería nuevo. Los vecinos sostienen que esta situación se arrastra desde hace años y que el actual equipo de gobierno municipal, encabezado por la alcaldesa Vanesa Mezquita, habría heredado el problema hace más de siete años. Una circunstancia especialmente cuestionada por los residentes al encontrarse el anterior alcalde actualmente integrado en el equipo de gobierno como teniente de alcalde.
Para muchos vecinos, la cuestión ya no pasa únicamente por buscar soluciones temporales, sino por afrontar de una vez el origen del problema. Según vienen defendiendo desde hace años, la solución viable pasaría por realizar un nuevo pozo en una zona donde los propios vecinos aseguran que siempre ha existido agua de buena calidad. Esta posibilidad, sin embargo, no se habría llevado adelante.
Los residentes también cuestionan que se haya optado por realizar actuaciones en otra zona en la que, según afirman, ya se sabía que el agua no reunía las condiciones adecuadas para el consumo. Una decisión que, de confirmarse, habría supuesto un importante gasto de recursos sin resolver el problema de fondo.
Algunos residentes llegan incluso a plantear la posibilidad de que detrás de la elección de una ubicación frente a otra pudiera existir algún interés particular o personal, una acusación que consideran que debería ser aclarada y, en su caso, acreditada con documentación y datos objetivos por quienes la sostienen.
Una emergencia que no puede convertirse en norma
Más allá de las responsabilidades políticas o de las decisiones tomadas en el pasado, lo que preocupa especialmente a los habitantes de San Cristóbal de Aliste son las posibles consecuencias sanitarias de no disponer de agua apta para los usos necesarios.
Los vecinos reclaman información clara, soluciones definitivas y que una situación que consideran prolongada durante demasiado tiempo deje de abordarse únicamente mediante medidas provisionales.
El malestar ha ido creciendo y algunos residentes ya se plantean emprender acciones legales para reclamar responsabilidades y exigir una solución. Aseguran que durante años han recibido explicaciones y compromisos que, a su juicio, no se han traducido en una solución definitiva.
Y el problema del agua no sería la única reclamación pendiente en la localidad. Los residentes señalan que existen otras demandas y necesidades que continúan sin respuesta, alimentando la sensación de abandono entre parte de la población.
San Cristóbal de Aliste no pide lujos. Sus habitantes reclaman algo mucho más elemental: poder abrir el grifo y disponer de agua en condiciones.
La llegada de una potabilizadora portátil puede servir para salir del paso ante una emergencia. Pero si el problema lleva años repitiéndose, la pregunta es cuándo llegará la solución definitiva. "Porque una medida provisional puede resolver una emergencia. Lo que no puede hacer es sustituir durante años a una solución definitiva", concluyen los vecinos.



